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OsirisHamlet
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Grupo: Terra Solemne


DEL ALFABETO Y LA ESCRITURA

Parte I
Del nacimiento de la escritura a los primeros alfabetos.
Del alfabeto protocananeo al fenicio.
El alfabeto ugarítico.
El alfabeto de los árabes del sur.
La expansión del alfabeto fenicio.
El alfabeto griego: un alfabeto moderno.
Los alfabetos etrusco y latino.
Las runas y el ogham.
Alfabeto derivados: ulfiliano y cirílico.

Parte II
Soportes, materiales, técnicas para la escritura.
Los soportes inscritos
. Arcilla, cerámica.
. Madera, tablillas de cera, corteza de árboles. Huesos.
. Piedra y metales.
Los soportes escritos.
. Papiro.
. Pergamino.
. Papel.
Trabajo y utensilios de los copistas.

 

Parte I

-==Del nacimiento de la escritura a los primeros alfabetos==-

Desde el nacimiento de la escritura a la configuración de los alfabetos
existentes conocidos, en el moderno sentido de la palabra, hay un lento
proceso de evolución tendente a conseguir una mayor adecuación entre la
comunicación humana y los diferentes sistemas de escritura surgidos y elegidos
para representarla.

Los procedimientos fundamentales establecidos para realizar una comunicación
escrita han sido: pictogramas e ideogramas, logogramas, signos silábicos y
alfabetos. Pero hay que tener en cuenta que la escritura y, por tanto,
cualquiera de esos sistemas son posteriores y secundarios respecto al
establecimiento de las lenguas. De hecho, el lenguaje como vehículo de
comunicación es consustancial a la existencia del hombre; no cabe pensar en un
grupo humano sin la existencia de una lengua que permita establecer relaciones
entre sus componentes. Sin embargo, la escritura es secundaria, aparece cuando
la lengua tiene una estructura estable y busca una representación posible de
la misma, pero, en principio, puede prevalecer sólo oralmente. Aún hay idiomas
en diversas zonas de América, por ejemplo, sin tradición escrita. Por esta
razón se comprende que un mismo sistema de escritura sea utilizado por lenguas
diferentes o que una lengua pase de un sistema a otro, bien en aras de una
mayor facilidad y comodidad, bien por razones de prestigio o de cualquier otra
índole; puede, incluso, que mantenga a la vez más de un sistema. Así, la
escritura cuneiforme sumeria fue adoptada por los acadios, hititas o persas y
éstos, posteriormente, usaron el alfabeto arameo, del mismo modo que los
japoneses adoptaron los ideogramas chinos o, siglos más tarde, en Turquía se
sustituyó el alfabeto árabe por el latino. Por otra parte, pueden verse
ejemplos de escritura combinada de ideogramas y logogramas en algunos textos
como la llamada "paleta de Narmer" del 3000 a.C.

Es cuestión debatida si el origen de la escritura se produjo en un solo lugar
y la idea se difundió a otros o si, por el contrario, surgió
independientemente en diferentes culturas. Las escrituras china o egipcia, por
ejemplo, son absolutamente diferentes y, sin embargo, han llevado un
desarrollo similar en su estructura interna.

La escritura nació probablemente de la necesidad de representar operaciones
numéricas como una primitiva forma de contabilidad, que pudo tener sus
precedentes, incluso, en las denominadas "cuentas simples" y "cuentas
complejas", como las que conocemos de arcilla en Mesopotamia. De ahí,
derivaría a una manifestación ideográfica de realidades concretas (objetos,
seres, etc.), reproducidas por pictogramas, que acabarían representando
también conceptos o ideas abstractas por medio de dibujos simbólicos. Éste
parece haber sido el inicial mecanismo de evolución en los primeros sistemas
de escritura, con independencia de si ha habido uno o varios orígenes
distintos.

El foco geográfico que registra las más antiguas formas de escritura es el de
Mesopotamia y, de todas ellas, la primera en aparecer fue la escritura
cuneiforme sumeria, a finales del IV milenio a.C. Algunos autores, como M.
Green, consideran que esta escritura es fruto de la evolución de las señales
realizadas sobre las citadas cuentas simples y complejas de la zona conocida
como la Media Luna Fértil. Estas cuentas eran una especie de pequeñas fichas
de arcilla que se guardaban en unos envases grabados con unas marcas para
anotar las cantidades de productos (las simples) o con pictogramas para anotar
las calidades o tipos de los mismos (las complejas). Esta dualidad no es de
extrañar si se tiene en cuenta que se mantiene en los números y letras de los
diferentes sistemas de escritura.

La escritura cuneiforme, utilizada por los sumerios y documentada desde el
3200 a.C., se considera como la primera manifestación de auténtica escritura.
Su expansión fue rápida, pues el desarrollo urbanístico, social y comercial de
este reino, situado en el actual Irak, implicaba una creciente burocratización
de las actividades palaciegas y esto derivó en una necesidad cada vez mayor de
anotación y registro de actividades. Desde las primeras tablillas de arcilla
impresa (unas cuatro mil procedentes de la ciudad sumeria de Uruk), se observa
tanto una evolución de carácter utilitario que tiende a la simplificación de
formas gráficas, al mismo tiempo que amplía las posibilidades de
representación del vocabulario, como una expansión a otras zonas y culturas de
este sistema. Así, se aprecia cómo las lenguas del grupo acadio (acadio
antiguo, asirio, babilonio, eblaíta, elamita o hitita) combinarán el uso de la
escritura cuneiforme con pictogramas propios de tipo jeroglífico, que tal vez
representasen logogramas y fonogramas mezclados. El sistema cuneiforme seguirá
en uso en Mesopotamia hasta el siglo II a.C.

Posteriormente comienzan a aparecer otros sistemas ideográficos en diferentes
partes, como los jeroglíficos egipcios, hacia el 3100 a.C., o las escrituras
del valle del Indo (Paquistán y noroeste de la India), aún sin descifrar. En
Creta, se desarrolla una escritura jeroglífica, de cuyos pictogramas parece
derivar la escritura llamada Lineal A, descubierta por sir Arthur Evans y
descifrada por Venhiss, junto con la lineal B . Hacia el 1200 a.C., surgen
los llamados "huesos oraculares" en China, con los primeros caracteres de esta
escritura.

Los sistemas que perviven se flexibilizan progresivamente y extienden su
ámbito al cultivo de la literatura, en algunos casos de forma incipiente. Sin
embargo, estos sistemas abigarrados de signos tremendamente complejos son
patrimonio de muy pocos, por lo que los escribas empezaron a constituir un
grupo social destacado dentro de las diferentes civilizaciones, como ocurrió
en el Egipto faraónico.

Uno de los grandes logros de la historia de la escritura fue cuando esos
escribas consiguieron reproducir, por medio de un pictograma, el sonido de una
palabra; se pasaba así de escrituras que representaban ideas u objetos de
forma icónica por medio de figuras, a que dichas figuras simbolizaran cómo
estas palabras se pronunciaban en la lengua, es decir, se convirtieran en
logogramas. El siguiente paso fue, mediante procesos de abstracción y
simplificación, que esos signos representaran palabras abstractas, verbos,
etc. A partir de palabras monosilábicas -esto es especialmente visible en
sumerio o chino, por ejemplo- tales signos pasaron a representar sílabas y a
adquirir, por tanto, valores fonéticos silábicos. Las palabras homófonas se
representaban por el signo atribuido a una de ellas: por ejemplo en el
cuneiforme sumerio el signo que representaba "flecha", leído "ti" servía
para esta palabra, pero también para la palabra "vida", homófona de la
anterior. La polifonía contribuyó igualmente al darse un mismo signo que podía
leerse de diferentes maneras según las distintas palabras que significaba,
pero sólo una de ellas pasó a tener el valor silábico. Se dio así el
procedimiento llamado rebus, por el cual un signo que representaba una
sílaba, unido a otros signos silábicos, formaba una secuencia para componer
una nueva palabra: por ejemplo, en sumerio, los signos que representaban los
sonidos de "mujer" + "montaña" formaban "esclava". Este procedimiento y otros
similares llevaron a desvincular, en mayor o menor medida, los signos de sus
símbolos directos, culminación del proceso de creación de los logogramas,
que representaban la lectura de palabras.

En muchas escrituras se fueron creando signos suplementarios para resolver
problemas de polifonía y estos signos o glosas fonéticas terminaron por
reflejar indicadores de número, persona, tiempo, etc. con lo que se creó el
proceso de prefijos o sufijos. Esto llevó a establecer relaciones cada vez más
complejas a la hora de construir frases y oraciones.

La formación de estos sistemas redujo el número de signos necesarios para
realizar la escritura. Surge, entonces, la necesidad de recurrir a sistemas
cada vez más sencillos que representen los sonidos diferentes de las lenguas y
se reduzcan al mínimo necesario. La individuación de sonidos de la lengua
llevará a la constitución de alfabetos.

Frente a los sistemas de escritura antes expuestos, la creación del alfabeto
supuso una innovación de consecuencias formidables para el desarrollo de las
escrituras y de la cultura misma, una auténtica revolución dentro de la propia
revolución que había sido el nacimiento de la escritura.

Es evidente que la simplicidad del nuevo sistema, que reduce los signos a
menos de treinta (entre veintisiete y veintidós, habitualmente), permite un
rápido aprendizaje y fácil uso, pues consiste, básicamente, en combinar los
diferentes signos para reflejar los sonidos individualizados de la lengua que
forman las palabras. Estos signos, que han simplificado su forma a base de una
suprema estilización, permiten una combinación múltiple y una sencilla
representación de las palabras. Como señalan algunos autores, el alfabeto es
la "democratización" de la escritura, ya que este sistema podía extenderse a
cualquier persona y convertir el acto de escribir en algo accesible a todos.`

Los primeros alfabetos atenderán exclusivamente a los sonidos consonánticos,
si bien se darán algunos intentos de notar de diferentes formas las vocales
que pueden acompañarlos, como ocurre en arameo o hebreo. Habrá que esperar al
alfabeto griego para encontrar uno constituido plenamente, tal y como hoy se
entiende.

-==Del alfabeto protocananeo al fenicio==-

Los comienzos de la escritura alfabética se remontan al segundo milenio a.C.:
las primeras manifestaciones escritas se fechan en torno al 1500 a.C, aunque
algunos autores prefieren situarlas en el siglo XVII a.C. En 1905 sir Flinders
Petrie encontró un grupo de inscripciones en Serabit el-Khadim, en la
península del Sinaí. La escritura mostraba apariencia jeroglífica, pero los
signos pertenecían a un sistema pictográfico desconocido, cuyo registro de
formas no llegaba a la treintena. Esta escasez hizo pensar que se trataba de
signos alfabéticos y no silábicos utilizados para escribir una lengua
desconocida, aunque se supuso que debía ser semítica, ya que los hallazgos se
produjeron en las excavaciones de unas minas de turquesas egipcias explotadas
en época faraónica por trabajadores cananitas. Así a estos textos, que parten
de la lengua de Canaán (actual Israel y Líbano), se les asigna la denominación
de protosinaíticos o protocananeos. La más famosa de estas inscripciones es
una pequeña esfinge, conservada en el Museo Británico, que contiene diversas
inscripciones grabadas en sus lados y entre las patas, así como jeroglíficos
egipcios. Éstos dicen "Amada de Hator, Señora de las Turquesas". Sir Alan
Gardiner acometió el primer intento de descifrar las inscripciones
descubiertas en 1915. Para ello partió de la base de que se trataba de un
sistema alfabético, dada la escasez de signos; supuso que el contenido de los
textos se relacionaría con el de los jeroglíficos que también estaban
inscritos en la esfinge y, por último, aplicó el principio de acrofonía, por
el que un sonido se representa por el dibujo de un objeto cuyo nombre comienza
por el mismo sonido. Este sistema se conocía gracias al uso dado en otras
lenguas, como la fenicia o la hebrea.

En la inscripción aparecía una serie de dibujos: lazo de cuerda - casa - ojo -
lazo de cuerda - cruz que, siguiendo los criterios expuestos, corresponderían
al canaanita: lb'lt, leído [la-Baalati] , es decir "[dedicado] a la Señora";
Baalat era el epíteto más importante de la diosa canaanita Asherah, que se
equiparaba con la diosa egipcia Hathor, a quien estaban dedicadas las minas
donde habían aparecido la esfinge y otras inscripciones. Aunque no está
descifrado el contenido de todos los pictogramas de estas inscripciones, el
paso de Gardiner fue decisivo para la búsqueda de los orígenes del alfabeto.

Gracias a diversas expediciones arqueológicas llevadas a cabo en 1927, 1930 y
1935 por investigadores de Harvard, el corpus de hallazgos se amplió. Se
conocen inscripciones protocananeas posteriores, pero del mismo tipo, como una
jarra de Lakish del siglo XIII a.C. o un ostracon del siglo XII de Beth
Shemesh. La comparación de las letras de esta escritura con el denominado
alfabeto lineal fenicio permite afirmar que éste deriva de aquélla.

Puede decirse, por tanto, que los inventores del primer alfabeto fueron los
cananeos. El nombre de Canaán, conocido a través de su mención en la Biblia,
correspondía a una provincia de Egipto que, a finales de la Edad del Bronce,
incluía el Líbano y Cisjordania (actual Israel), pero este nombre se usa de
forma arbitraria para referirse a un pueblo que habitaba una zona más amplia
(entre Siria y Palestina) hacia el 1200 a.C. y cuya cultura, aunque homogénea,
incluía varios grupos de dialectos emparentados entre sí. Eran comerciantes y
cosmopolitas que establecieron relaciones con los imperios cercanos: egipcios,
babilonio, hitita y cretense. Es posible que el contacto con estas culturas
permitiera el influjo de otros sistemas de escritura, como el egipcio, y
favoreciera, por otro lado, la aparición de un sistema propio de
características más simples, con un número reducido de signos de fácil
aprendizaje y rápida ejecución.

El sistema alfabético protocananeo se habría inventado en torno al siglo XVIII
o al XVI a.C., según las diferentes dataciones establecidas. Dicho sistema
acrofónico, como se ha indicado, no sería todavía un alfabeto en el moderno
sentido de la palabra, ya que los signos corresponderían prácticamente a
consonantes y a algunas marcas de cierre glotal ante vocales, pero normalmente
éstas hay que restablecerlas en la lectura para comprender el texto, como ha
quedado señalado con el ejemplo de la esfinge. Esta forma de escritura se
mantuvo hasta el siglo XII a.C., fecha que coincide con el cataclismo de la
invasión de los llamados "Pueblos del mar". Después de esto, los pueblos de
origen cananeo de los que se tiene noticia histórica son los que estaban
asentados en las costas del Líbano y norte de Palestina, que se conocen con el
nombre de fenicios.

La relación directa entre el protocananeo y el fenicio se estableció en 1953,
gracias al hallazgo de cinco inscripciones en puntas de flecha procedentes de
El-Khadr (cerca de Belén), fechadas hacia el 1100 a.C. Prácticamente todas
contenían la misma inscripción: hs 'bdlb't bn 'nt ("punta de flecha de
Abdalabit, hijo de Bin Anat). El tipo de signos correspondía a un estadio
intermedio entre el alfabeto protocananeo y el fenicio. Gracias a estas
flechas se pudo, además, descifrar el texto de la jarra de Lakish y avanzar en
el conocimiento del protocananeo.

Las primeras inscripciones fenicias se fechan hacia el siglo XI a.C. y
proceden de la ciudad de Biblos; la más antigua es la del sarcófago de Ahiram,
del 1100 a.C. Frente a la escritura protocananea, que era multidireccional, el
fenicio fijó su forma horizontal, de derecha a izquierda, y la posición de
cada letra, hecho éste que se conoce gracias a las inscripciones que conservan
alfabetos completos y que deben ser ejercicios escolares. El alfabeto se
estableció en veintidós letras, cuyo nombre y forma derivaban de la
representación de los mismos en el protocananeo. Por ejemplo, la forma de la
primera letra, como una A tumbada a la izquierda, provenía del pictograma que
representaba en protocananeo una cabeza de buey y cuyo nombre, aleph, servía
también para designar el sonido y la letra con el que empezaba este sustantivo.

-==El alfabeto ugarítico==-

En la zona del norte de Siria, especialmente en Ugarit (la actual Ras Shamra),
se hallaron diversas tablillas de arcilla inscritas, fechadas aproximadamente
a finales de la Edad del Bronce (desde el 1400 al 1200 a.C.). Son, por tanto,
muy posteriores a las primeras documentaciones protocananeas, pero anteriores
a las fenicias. Ugarit era, por esta época, un importante enclave comercial y
un centro urbano de primer orden, donde confluían gentes de diversas
procedencias, se hablaban varios idiomas y se utilizaban igualmente diversos
sistemas de escritura, aunque predominara el cuneiforme acadio. Las
mencionadas tablillas -de las que desde 1929 se han encontrado más de mil-
estaban escritas con signos cuneiformes, pero no correspondían al cuneiforme
antiguo y sólo contenían unos treinta signos distintos, incluso en algunos
textos -de carácter religioso, según se vio después del desciframiento- no
pasaban de veintisiete, por lo que parecía tratarse del alfabeto de una lengua
desconocida. Ésta pertenecía al grupo occidental semítico y estaba emparentada
con el fenicio, y su alfabeto, aunque era cuneiforme, derivaba del
protocananeo. La escritura se fijó, mayoritariamente, en forma lineal de
izquierda a derecha, aunque algún texto va en sentido inverso. En cuanto a las
formas de los signos, es probable que se adoptaran los más sencillos
cuneiformes para los sonidos más frecuentes y el orden de las letras de los
alfabetos protocananeos, hecho que se aprecia en algunas tablillas escolares
que contienen abecedarios (incluso una, fragmentaria, proporciona la
correspondencia entre este alfabeto cuneiforme y el correspondiente
silabograma cuneiforme acadio antiguo). Este alfabeto introdujo una
innovación: añadir los signos de otras representaciones del cierre glotal
entre vocales, aleph ('a) como 'i, 'u, probablemente para representar las
vocales en contacto con este sonido aleph. Es fácil que se trate de una
notación silábica dentro de un sistema alfabético. También se añadió el signo
equivalente a s. Estas novedades responden, seguramente, a la necesidad de
adaptar la representación de palabras de origen extranjero, como los nombres
hurritas que pueden verse escritos en los textos.

Con la destrucción de Ugarit en el 1200 a.C., desaparecen los alfabetos
cuneiformes que son reemplazados por el fenicio, derivado también del
protocananeo.

-==El alfabeto de los árabes del sur==-

Existe un pequeño grupo de inscripciones de los siglos VIII-VII a.C.,
procedentes de Babilonia y de los alrededores de Eilath, en el golfo de Aqaba,
escritas en un alfabeto denominado "proto-arábigo". Éste se considera
evolución del protocananeo y precursor de otro alfabeto desarrollado en el Sur
de Arabia, cuya documentación más antigua es del 500 a.C. Se admite comúnmente
que este alfabeto tiene también como precedente en escritura cuneiforme (de
forma similar a lo que ocurre en el alfabeto ugarítico) la tablilla de Beth
Shemesh, ya que mantiene el mismo orden de letras que el "sud-arábigo", lo
que hace pensar que la tradición de esta escritura puede remontar al segundo
milenio a.C. Del alfabeto sud-arábigo, que consta de veintinueve letras en
distinto orden que el protocananeo, aunque derive de él, proceden a su vez
otras escrituras que han evolucionado hasta convertirse en silabarios, como el
geez, antigua lengua de Abisinia, o el etíope clásico, del que derivan, a
su vez, los modernos amharico y tigré. En el Norte de Arabia también se
dieron una serie de escrituras emparentadas con la del Sur que servían para
transcribir otras lenguas diferentes, como el tamúdico, safaítico y
lihyático.

-= La expansión del alfabeto fenicio: arameo, hebreo y derivados. El árabe.=-

Las actividades comerciales de los fenicios se extendieron por Asia y el
Mediterráneo e, incluso, llegaron al Atlántico. Gracias a ese contacto con
múltiples pueblos, el alfabeto utilizado por ellos se propagó rápidamente. La
escritura se iba desarrollando en las diferentes sociedades y pueblos al
abrigo de actividades económicas, burocráticas y comerciales de todo tipo, y
el alfabeto fenicio ofrecía un método de fácil aprendizaje, cómodo y
económico; lo que justifica el éxito de su expansión. Este sistema se mantuvo
con bastante fidelidad en otras lenguas y sólo se modificó lo imprescindible
para adaptarse mejor a las nuevas realidades lingüísticas.

El arameo -lengua de las tribus nómadas descendientes del bíblico Aram, que
ocupaban territorios del Norte de Arabia, Siria o Babilonia-, adoptó el
alfabeto fenicio hacia el siglo IX a.C., según testimonian inscripciones
procedentes de Zincliri, Hama o Damas. Se nota una gran tendencia a la
cursivización de las letras y a una mayor simplicidad. Se introdujeron algunas
modificaciones como la innovación de un sistema rudimentario para notar
algunas vocales: las consonantes fenicias w, y se usaron para u, y (largas) y
la h para a, e, o (largas) en posición final, procedimiento que se extendió
también al hebreo.

A pesar de que se admite comúnmente que el alfabeto arameo deriva del fenicio,
en 1979 se descubrió una inscripción procedente de Tell Fahariyah (antigua
Sikanu) al Noreste de Siria, fechada en el siglo IX y más antigua que las
restantes arameas, que contiene un texto bilingüe en esta lengua con
caracteres peculiares y en cuneiforme asirio. Estas características especiales
del alfabeto utilizado para el texto arameo hacen pensar que es una derivación
directa de la escritura protocananea desarrollada en esa zona, de forma
independiente del fenicio y del arameo, que después sería reemplazada por el
arameo procedente de la zona más oriental.

En su expansión hacia el Sur, el alfabeto fenicio fue adoptado por el hebreo.
La inscripción más antigua conocida es la conocida como "calendario de
Gezer", del siglo X a.C., que contiene un catálogo de actividades agrícolas,
aunque no es fácil distinguir si se trata de una inscripción hebraica o
todavía fenicia. Es, en cambio, una inscripción moabita (idioma semítico
también que adopta el alfabeto hebreo) del siglo IX, la denominada del "rey
Mecha", la que atestigua el paso del alfabeto fenicio al hebreo, así como
otra de Arad la que muestra el tránsito de uno a otro. Se conocen numerosas
inscripciones hebreas, fechadas entre los siglos VIII al VI a.C. y procedentes
de Samaria, Arad, Jerusalén, etc., que demuestran un gran desarrollo de la
escritura en estas épocas y que fueron escritas sobre una gran diversidad de
materiales: papiro, piedra, cuero, vidrio, etc. Como ocurría con el arameo,
había una mayor tendencia a la cursividad y fue escasa la evolución de las
formas. Esta escritura se usó en la literatura religiosa, pero fue abandonada
hacia el siglo VI a.C., por la diáspora judía y su exilio hacia Babilonia. No
obstante no desapareció del todo, pues siguió cultivándose en las pequeñas
comunidades samaritanas y aún se encuentra en parte de los rollos del Mar
Muerto, en monedas y otros textos de época hasmonea (150-30 a.C), herodiana
(30 a.C.-70 d.C) y hasta aproximadamente el 135 d.C.

Sin embargo, a partir del siglo VI a.C., la comunidad rabínica y los judíos
ortodoxos abandonan esta escritura y la sustituyen por el arameo, cuya
introducción se atribuye a Ezra, que la traería consigo desde el exilio de
Babilonia. La oposición a la vieja escritura hebrea se manifiesta en que los
textos sagrados, como la Michna o la Torah, ya que fueron reescritos en
arameo. De esta escritura derivaría la segunda escritura hebrea, denominada
hebreo cuadrado, implantada en el siglo III a.C. y usada en la actual
Israel.

Además de estas dos lenguas, hay otras también semíticas cuyos alfabetos
derivan directamente del fenicio o bien se desarrollan a través de aquéllas:
la moabita, ya mencionada a propósito de la inscripción de Mecha, que deriva
del hebreo, y la edomita, de los siglos VII y VI a.C. Ambas están situadas
dentro de un grupo de escrituras del Sur de Palestina y de Transjordania,
según ha identificado L.G. Herr.

Con el arameo se propagó la escritura alfabética de forma espectacular, ya que
fue el idioma oficial de los imperios babilónico tardío, asirio y persa;
incluso se utilizó en Egipto, Arabia, Cilicia, Anatolia, Afganistán o la
India. Surgieron así diferentes escrituras arameas tardías que contenían
variantes y dieron lugar a una serie de alfabetos derivados de él, entre
ellos: el nabateo, el palmireño, el arameo de Hatra, en la región
de Nínive, o el siríaco, además de una de las formas del alfabeto hebraico,
según se menciona más adelante. El alfabeto nabateo, así como la lengua
dialectal aramea que refleja, fue adoptado como escritura oficial del reino
árabe nabateo, establecido en el siglo II a.C. desde Hijaz hasta el norte de
Jordania con capital en Petra. De este modo se sustituyó la lengua y alfabeto
existente en la zona hasta entonces, que era una variante septentrional del
sud-arábigo. El reino nabateo fue conquistado por los romanos en el 106 d.C.,
pero se conservan inscripciones de esta lengua y escritura hasta el s.IV d.C.
La localización de hallazgos procede tanto de Petra, como de Arabia Saudita y
el Sur de Siria. El palmireño está bastante bien atestiguado en dos
variantes gráficas, cursiva y monumental, cuya documentación abarca desde
mediados del siglo I a.C. hasta el año 272 d.C. en que la ciudad de Palmira
fue destruida por los romanos.

El siriaco deriva también del arameo y es una variante local desarrollada en
la zona de Edesse (hoy Urfa), muy similar a la de Palmira, y que se documenta
desde el año 6 d.C hasta el 243 d.C., en un texto procedente de Dura Europos.
La zona siriaca se convirtió en el centro fundamental del cristianismo dentro
del mundo árabe, por ello se tradujo la Biblia hacia el 200 d.C. a este
dialecto arameo, denominado siriaco, y se extendió desde Palestina a lo largo
de la ruta de la seda. Se conservan diversas variantes, una elegante,
característica de los manuscritos, denominada estrangelo (del griego
"strongoulos"), y otras surgidas a raíz de luchas sectarias entre los
cristianos siriacos orientales u ortodoxos, que adoptaron el alfabeto
nestoriano y los occidentales o "jacobitas" que usaron la variante
jacobita o serto. Otras variantes surgen también en ese momento, como el
melquita usado por los cristianos de Constantinopla.

Las escrituras semíticas, como el hebreo, el arameo y sus derivadas, al igual
que el fenicio, no anotaban las vocales, si bien empezaron a usar signos
complementarios a base de puntos escritos encima o debajo de las letras,
llamados matres lectionis ("madres de lectura"), o "puntos vocálicos" o
"signos diacríticos", que servían para orientar cuál debía ser la
pronunciación en cada caso.

El alfabeto árabe, denominado alifato, es actualmente uno de los más
extendidos debido al avance del Islam. El pueblo árabe aparece identificado
claramente hacia el siglo IX al VII a.C., durante el período asirio; sin
embargo, su papel en la historia de Oriente y del Mediterráneo no cobra
importancia hasta después de Cristo. Se sabe de la importante presencia árabe
en ciudades helenizadas como Palmira y Edesse, donde se escribe en griego y en
escrituras arameas, ya mencionadas. La lengua árabe se extendió a Palestina,
Jordania y Siria durante la primera mitad del primer milenio; no obstante, el
alifato no aparece documentado hasta el siglo VII d.C. Como también se ha
indicado antes, el primer reino árabe, el de los nabateos, usó un alfabeto (y
la lengua también) derivado del arameo para la escritura oficial. Desde la más
antigua inscripción nabatea, el texto de Namara (328 d.C.), que proviene de
la tumba de un rey de la dinastía lajmida, al sur de Siria, al primer texto
escrito en árabe sobre papiro, del 643 d.C., hay un hiato cronológico
considerable. Éste es apenas subsanado por cinco inscripciones que se fechan
entre estas dos épocas y que pueden considerarse precursoras de las formas
cursivas árabes, incluso del cúfico -variante usada para las copias del
Corán, para algunas inscripciones monumentales y algunos, aunque minoritarios,
manuscritos de otro tipo de textos-.

El alfabeto árabe deriva del arameo, a través del nabateo, según una buena
parte de los especialistas, concretamente de la variante dada en la península
del Sinaí, denominada sinaítico; sin embargo, otros consideran que procede
del siriaco (teoría tradicional). Los argumentos de unos y otros pueden ser
igualmente válidos y no definitivamente concluyentes; de hecho, hay una parte
que considera que pueden haber influido diversas variantes y que el influjo no
es exclusivo del nabateo o del siriaco. El árabe, que se escribe de derecha a
izquierda, adaptó las formas de las letras pero tuvo que modificar algunas,
añadir otras para consonantes que no existían en el modelo, etc. Otra de las
diferencias notables es que alteró el orden de las letras, probablemente para
agruparlas por semejanza de formas, si bien no hay una uniformidad en esto en
los diferentes lugares donde se escribe actualmente árabe. La escritura tuvo
dos variantes, una monumental y otra cursiva, usada ésta especialmente en
papiros y pergaminos en su origen. Dentro de ella, la más significativa es la
variante cúfica, ya citada. Hoy en día sólo algunos textos cuidados y
algunas copias del Corán se escriben con la notación completa de signos
diacríticos para las vocales.

-==El alfabeto griego: un alfabeto moderno==-

Desde la desaparición prácticamente total de los sistemas de escritura
conocidos tanto en Creta como en la Grecia continental o en Chipre, es decir,
el lineal A y el lineal B, después de la destrucción de los palacios de
Cnosos (1380 a.C.) y Pilos (1200 a.C.), no hay apenas manifestaciones escritas
hasta el siglo VIII a.C., en el que surgen los primeros textos escritos en
alfabeto griego. Es posible que, como señala Dow, fuera del ámbito de los
palacios -usos de contabilidad y economía de los mismos, inventarios, etc.- el
empleo de la escritura fuese escaso y terminase por desaparecer con la
destrucción de los centros en los que surgía. Precisamente por este motivo,
resulta más sorprendente la irrupción, cinco siglos más tarde, del alfabeto
tomado de los fenicios -pueblo con el que tenían relaciones comerciales
posiblemente ya en el siglo IX a.C.- y su rapidísima propagación. Como indican
algunos autores, dando una visión algo romántica del asunto, tal vez la
difusión del alfabeto y, por tanto, de la actividad de la escritura, ayudó a
los griegos a salir de una época oscura, tras la desaparición de las culturas
minoica y micénica, y entrar en lo que constituyó uno de los capítulos más
impresionantes de la civilización de la humanidad. Lo cierto es que las
primeras documentaciones no se limitan a listas de productos, anotaciones de
contabilidad, etc., sino, muy al contrario, son de carácter privado, de
actividades cotidianas, deportes, incluso de carácter poético. La más antigua
es la jarra de Dipilón de Atenas, que contiene una alusión a los bailarines, o
la leyenda de la copa de Ischia (cerca de Capri) identificándose el objeto con
la copa de uno de los legendarios héroes de la guerra de Troya, Néstor: "Yo
soy la deliciosa copa de Néstor. Quien bebe de esta copa pronto será presa del
deseo de Afrodita, coronada de belleza". El alfabeto y la escritura calaron
en todos los ámbitos de la vida, procuraron el desarrollo de la cultura, la
literatura y, lo que no es menos importante, la alfabetización de sectores de
la población mucho más amplios de los que cabía esperar con otros sistemas de
escritura más complejos.

Los griegos establecieron los orígenes de la escritura en sus mitos; así se
atribuye su otorgamiento a diferentes divinidades como Hermes, Prometeo,
Palamedes o Cadmo. Este último fenicio, que habría de llevar la escritura a
Tebas donde la habría enseñado, era protagonista de la historia de amor de
Cadmo y Harmonía. Las leyendas esconden, en este caso, la realidad de la
importación del alfabeto. Los griegos lo tomaron en una época en que el
fenicio aún no había fijado la disposición de la escritura, pues alguna
inscripción es aún multidireccional y alguna otra procede de derecha a
izquierda como aquél, pero terminó fijándose después de izquierda a derecha.
Mantienen en cambio el orden de las letras de forma bastante fija, aunque
añaden otras nuevas al final (phi) F, (psi) Y, (ji) C. La gran innovación del
alfabeto griego consistirá, no obstante, en incorporar plenamente al alfabeto
las letras correspondientes a las vocales. Algunas de las adaptaciones más
significativas fueron la utilización del signo waw para (ypsilon) u,
mientras que una variante de éste para la waw o digamma (F), la Y
(zayin) se usó para ds (zeta), la forma llamada sade para s en zonas
como Creta, mientras que sin en el ámbito jónico. El signo het de aspirada
dental sirvió para marcar la aspiración de otras consonantes y también para la
vocal e larga y O (ayin) para la o breve (ómicron), y una variante
de ésta para la o larga (omega). Puede decirse, pues, que el alfabeto
griego es el primer alfabeto moderno, tal y como hoy se entiende.

Al igual que existía una fuerte diversidad dialectal en el mundo griego,
también se desarrollaron diversas variantes de alfabetos según las zonas,
adaptando las antiguas letras fenicias de diferentes maneras. Pueden
establecerse diferentes modelos de alfabetos, a partir del primitivo: el
correspondiente a Creta, Melo y Tera; y el de la zona occidental (Eubea,
Peloponeso, otras zonas continentales -excepto Ática- y colonias no jónicas de
Magna Grecia). Alfabetos orientales: Jonia, Cícladas, Asia Menor, colonias del
Egeo oriental. Alfabetos orientales de Ática, Egina, Paros y Tasos. Con el
tiempo, el alfabeto clásico estabilizaría las formas jónico-áticas para todo
el ámbito helenístico.

El uso del alfabeto griego se extendió considerablemente a diferentes zonas.
Así, en Egipto, los cristianos usaban el copto como lengua oficial de la
Iglesia y utilizaban un alfabeto del mismo nombre (copto deriva del árabe
gubti y éste del griego Aiguptos, Egipto). Éste procedía de un alfabeto
griego llamado sahídico, que estaba formado por veinticuatro caracteres en
la forma más normal, a los que unieron seis signos de la escritura demótica
egipcia para representar algunos sonidos coptos inexistentes en griego.

La otra gran difusión del alfabeto griego fue hacia los alfabetos eslavos.
Parece que el alfabeto cirílico se basa en el griego bizantino, según se
indica más adelante.

-==Los alfabetos etrusco y latino==-

También existen tradiciones diversas para la adopción del alfabeto por parte
Roma: desde los autores griegos Plutarco y Dionisio de Halicarnaso que
sostienen que Rómulo, el fundador de Roma, lo habría aprendido de los griegos
durante su estancia en Gabii; o Tácito, que lo adjudica al arcadio Evandro; a
Plinio el Viejo, que afirma deberse a los primitivos habitantes de Etruria,
los pelasgos. Cualquiera que sea la forma en que penetró en Roma el alfabeto,
éste procede del griego, y dadas las letras originariamente adoptadas, parece
que se trata de la variante usada por los griegos calcídicos asentados en la
Magna Grecia, concretamente en Ischia y Cumas. No obstante, se admite
habitualmente, aunque no todos los especialistas están de acuerdo, que no se
adoptó directamente, sino a través del etrusco. En efecto, la expansión hacia
el sur de los etruscos, especialmente los de las ciudades de Caere y Veies, de
gran actividad comercial en torno al siglo VIII-VII a.C., les llevó a entrar
en contacto con algunas colonias griegas del sur de Italia, de las que tomaron
prestado el alfabeto. De ellos, fundamentalmente de la variante caeretana de
los habitantes de las mencionadas Caere y Veies, lo tomarían los latinos, así
como los grupos itálicos de los oscos y umbros. A través de las tablas
comparativas pueden verse cuáles fueron las principales variantes que sufrió
el alfabeto griego en su adopción por los etruscos y cómo evolucionó en las
distintas lenguas de la península Itálica.

Probablemente la forma de adopción del alfabeto etrusco por los latinos venga
del contacto entre familias ricas y prestigiosas del Lacio. Una interesante
teoría basa la forma de penetración a partir de la costumbre etrusca, pasada a
los romanos, del intercambio de regalos y ofrendas, que llevarían escritas
dedicatorias.

El alfabeto etrusco recogió las letras griegas aspiradas (theta) Q, (phi) F,
(ji) C; sin embargo, el latín eliminó las dos primeras formas y reutilizó la
tercera. En un principio, si habían de escribir palabras de origen griego que
llevaran estos sonidos aspirados, utilizaban las grafías de los
correspondientes simples, T, P, C; pero, cuando más tarde empezaron a usar la
H -procedente de la H griega (eta)- como marca de aspiración, estos sonidos
pasaron a representarse con dos grafías: la simple más la H (TH, PH, CH).
Posteriormente, el sonido /h/ desapareció, aunque la grafía permaneció en la
escritura (h muda). La grafía X se empleó como dígrafo de /ks/. Por otra
parte el dígrafo Y simplemente lo reprodujo por PS. La P, antigua forma de la
/r/ griega, pasó como grafía de la bilabial sorda /p/, y le añadieron un trazo
oblicuo, R, para representar la líquida /r/. La notación de las guturales, es
decir: (kapa) K, (qopa), precursora de la Q, y gamma G, se usaban con el mismo
valor en etrusco, dada la indiferenciación entre sonoras y sordas. El latín
las adoptó, en principio, de la misma forma, pero pronto regularizó su uso: C
(forma derivada, a su vez, de G) para la gutural sorda /k/, incluso ante E, I;
K ante A, aunque con un uso muy restringido que en época clásica alcanzaba
sólo a alguna palabra como Kalendas, y Q para representar el fonema labiovelar
/kw/. Para la gutural sonora innovó un nuevo signo, la G, que procede
seguramente de añadir un trazo a C o, quizá, de la evolución de Z, ya que esta
grafía dejó de usarse por representar el sonido griego /ds/, inexistente en
latín. La adición de G al alfabeto se atribuye a Espurio Carvilio Ruga,
liberto que creó la primera escuela de gramática en Roma hacia el 250 a.C. La
grafía Z (alguna vez empleada para notar /z/, s sonora, antes de que ésta
dejase de existir como fonema diferente de /s/ sorda y de que, en posición
intervocálica, rotase y se convirtiese en /r/), perdió su lugar en el alfabeto
latino, siendo ocupado por la nueva letra G. En los años del Imperio reaparece
para transcribir palabras de origen extranjero, especialmente griego, como
Gaza, y ocupa la última posición en el alfabeto, tal como se ha mantenido en
los alfabetos de las lenguas romances posteriores. Lo mismo ocurre con Y
(ýpsilon). En cuanto a las vocales, heredó los signos del griego: A (alfa), E
(épsilon), a través del etrusco; en cambio, éste no escribía O (ómicron),
aunque debía conocerse, por lo que hubo de pasar directamente del griego al
latín. El signo Y (ýpsilon) terminó por fijarse en una única forma V, tanto
para /u/ como para la consonántica /w/. No había diferencia gráfica entre
vocales breves y largas: ya se ha comentado cómo se usaba la H, símbolo de /e/
larga en griego, y la omega W, que notaba la /o/ larga, no se adoptó. En
época arcaica, y sólo en inscripciones determinadas, se acudió alguna vez al
sistema de duplicar vocales para señalar las largas: paastores, uootum,
por ejemplo. Dicho sistema se atribuye a Accio.

Hay que señalar, además, que el alfabeto sufrió algunas nuevas adiciones
debidas a la iniciativa del emperador Claudio (50 d.C.), si bien no
prosperaron: tres signos para marcar la /w/ consonántica, denominado digamma
inuersum, el grupo /ps/, denominado antisigma, y el llamado sonus medius
para marcar la /ü/ pronunciada en contextos labiales. Tampoco tuvo éxito el
intento de marcar la /-m/ final por medio de una M tumbada a la derecha.
Apareció, desde época de Sila, en epigrafía la llamada I longa, para marcar
la /i/ larga, sobre todo procedente del diptongo /ei/. Este procedimiento
luego se extendió para iniciales, por lo que es la base de la I mayúscula.

El osco y el umbro están emparentados con estos alfabetos, adoptados de forma
similar al latino, así como algunas otras variantes de otros tantos dialectos
itálicos, según se puede apreciar en las tablas.

El alfabeto latino, regularizado y normalizado, se extendió al compás de la
expansión romana por toda Italia. De hecho, dialectos como el osco y el umbro,
que tenían sus propios alfabetos nacionales o epicóricos, acabaron por
adoptarlo. La dominación del mundo occidental por Roma hizo del alfabeto
latino la forma universal de escritura en todo Occidente y es en el que
escriben todas las lenguas occidentales romances, anglosajonas e, incluso
otras como el turco, que ha sustituido el alfabeto árabe por el latino o, como
los japoneses que, aunque mantienen su sistema tradicional, desde la década de
1980 han incorporado la grafía occidental, denominada por ello romaji,
mezclándola, incluso, con la suya propia. Del mismo modo los chinos intentaron
una latinización de los caracteres creando una grafía fonética, el pinyin,
que ha sufrido diferentes avatares en su implantación a lo largo del siglo XX.

Al igual que ocurrió con el griego, el alfabeto latino, con el correr del
tiempo, cursivizó la escritura, sobre todo en ciertos soportes. Esto dio lugar
a un alfabeto cursivo antiguo, frente a las letras capitales, que evolucionó a
partir del siglo III d.C. a otras escrituras minúsculas: cursivas, unciales,
etc., ligadas ya a los tipos de materiales, documentos o manuscritos.

-==Las runas y el ogham==-

Las runas aparecen en el siglo I-II d.C. vinculadas a las lenguas gótica,
danesa, inglesa, frisia, franca, sueca, noruega y de algunas tribus de
Germania central. Se desconoce realmente cuál pudo ser el origen de las runas,
si bien parece que los alfabetos latino, griego y etrusco ejercieron un
importante influjo sobre ellas. A pesar de la tardía documentación de las
inscripciones -algunas de las cuales no se pueden fechar bien
arqueológicamente- cabe suponer, por la forma de las letras y la adaptación
hecha de los alfabetos de los que parte, que las runas se habían constituido
bastante tiempo antes de lo que puede suponerse por la documentación
conservada. El alfabeto consta de veinticuatro letras y el orden es diferente
del latino; se conoce con el nombre de "furthark" y se escribe de izquierda a
derecha, pero puede aparecer también en sentido contrario o combinado, es
decir, en "bustrofedon". Existe una única forma de las letras, sin
diferenciación entre letras capitales y minúsculas. A pesar de que
tradicionalmente el alfabeto rúnico se ligaba a prácticas y ritos paganos, son
diversas las inscripciones conservadas que contienen oraciones y elementos
religiosos ligados al cristianismo desde que éste penetró en el mundo
germánico.

Otro de los alfabetos que sigue siendo enigmático es el de origen celta,
denominado ogham. Aunque algunos han querido ver un origen romano, lo cierto
es que no sólo no sigue el orden (hecho en sí no problemático, igual que
ocurre con las runas) sino que, sobre todo, se basa en un sistema de
combinación de trazos y muescas, que aparentan líneas y puntos. Estos signos
representaban letras con valor fónico. Posiblemente se dieran en zonas de
ámbito celta del continente, pero la única documentación conservada procede de
Irlanda y territorios colonizados o de influjo irlandés. Las inscripciones las
encontramos habitualmente en sepulcros o mojones fronterizos. Gracias a
manuscritos muy posteriores en el tiempo, del siglo XV, incluso del XVII y
XVIII, se conocen las equivalencias fonéticas de estos signos. Algunos
investigadores consideran que el alfabeto rúnico influyó en el ogham, pero no
es seguro del todo. Aún no está plenamente descifrado.

-==Alfabetos derivados: ulfiliano y cirílico==-

El obispo visigodo arriano Wulfila o Ulfila(s) (ca. 311-383), fue quien
consiguió difundir la religión arriana entre su pueblo. Para ello, tradujo a
su lengua la Biblia, a fin de que ésta pudiera tener una difusión amplia y ser
conocida. Pero a esta traducción acompañó la invención de un alfabeto que se
adaptara a la lengua gótica mejor que el griego, lengua desde la que hacía la
traducción del texto sagrado. El alfabeto ulfiliano se formó fundamentalmente
a partir de la escritura uncial griega, añadiendo seis grafías latinas H,R,S,
con los mismos valores que en latín y F como j griega, G, con valor de /c/
(j) y U, con valor de q. Además otros dos signos derivados de las runas:
uno para u larga y otro para o larga.

El alfabeto cirílico es el usado por búlgaros, serbios, ucranianos y rusos
en la actualidad. Basado en el alfabeto griego bizantino, consta de unos
treinta caracteres -aunque en principio tenía cuarenta y tres signos- y llegó
a ser utilizado por más de sesenta lenguas. Tradicionalmente se atribuye su
invención a san Cirilo (827-869) que, junto con su hermano san Metodio, ambos
oriundos de Salónica, predicaron el evangelio entre los pueblos eslavos. Según
cuenta la tradición, el emperador bizantino Constantino habría encargado a san
Cirilo la creación de un alfabeto apropiado para la lengua eslava, a petición
del rey de Moravia, con el fin de que dicha lengua se utilizase en las
celebraciones religiosas y con un sistema gráfico independiente del latín,
griego o hebreo, únicos aceptados hasta ese momento para la traducción de la
Biblia. Como puede verse el nacimiento del alfabeto cirílico obedece a
circunstancias muy similares a las de la creación del ulfiliano. Actualmente
sigue denominándose eslavo eclesiástico a la antigua lengua eslava en la que
se realizó la primera traducción de la Biblia. Sin embargo, hoy parece seguro
que el alfabeto que en realidad ideó san Cirilo fue el glagolítico, el primer
alfabeto eslavo. El cirílico, que deriva de su nombre, surgiría después de
éste. A lo largo de la historia ha sufrido diversas modificaciones y
adaptaciones como ocurre en ruso con las reformas de Pedro el Grande y muy
posteriormente con la de 1924.

-0-

Parte II

LA ESCRITURA

-= Soportes, materiales, técnicas para la escritura =-

La escritura sólo es imaginable a través de los soportes empleados para
albergarla, de los materiales usados para esgrafiarla, tallarla o pintarla.
Frente a la cultura oral, cuya única depositaria era la memoria, con el
nacimiento de la escritura se dio paralelamente la utilización de múltiples y
variadísimos soportes y el desarrollo de muy diversas técnicas para
realizarla. Puede decirse que casi cualquier material suceptible de ser inciso
o pintado, ya sea de origen orgánico, animal o vegetal, ya inorgánico, piedras
o metales, han servido alguna vez como soporte de escritura. Realizar una
historia de la escritura lleva aparejado inevitablemente contemplar un estudio
de los materiales en que ésta se ha desarrollado, pues la elección de los
mismos depende de factores que van desde los conocimientos y técnicas
desarrollados en una determinada zona, como lo fue el papiro en Egipto, al uso
de materiales a mano, sencillos de usar o económicos, como la madera, las
tablillas de cera o la pizarra; o al empleo de la escritura con fines sociales
y políticos que buscan establecer mensajes duraderos, a ser posible perennes,
que alcancen a toda la población, como las inscripciones monumentales romanas
en piedra.

Por otra parte, el uso de distintos materiales no sólo comporta distintas
técnicas, sino que condiciona también la evolución misma de la escritura. De
hecho en la evolución de la escritura alfabética se operan cambios
sustanciales, como se puede ver en la escritura de Roma, desde las primeras
inscripciones capitales, monumentales o rústicas, al uso cursivo de la misma
dado en los grafitos de las paredes o en los rollos de papiro, desde las
antiguas escrituras a las nuevas cursivas que comenzaron hacia el siglo III
d.C. Por contra, la evolución de la escritura causa, en ocasiones, que textos
escritos en un soporte se trasladen a otro al copiarlos, dada la antigüedad de
los tipos gráficos que se vuelven cada vez más incomprensibles, como ocurrió
con muchos textos escritos en papiro, que al copiarlos en una escritura más
"moderna" o inteligible en épocas posteriores, se reprodujeron en pergamino.
La interrelación entre escritura y soportes materiales es tan evidente que la
existencia misma de algunas ciencias ligadas a ella se define en función de
éstos, al menos en su concepción más restringida. Así tradicionalmente, y casi
sin oposición hasta la mitad del siglo XX, se han venido marcando distinciones
entre ciencias como la epigrafía -destinada al estudio de la escritura y los
textos inscritos en materiales duros, como la piedra o el mármol-, frente a la
paleografía -que se encargaría del estudio de las escrituras antiguas, pero
con exclusión de esos materiales duros-; y entre ésta y la papirología,
dedicada fundamentalmente a la escritura realizada sobre este material o, en
todo caso, a aquellos tipos de escritura que participan de caracteres
similares a ésta en su forma o ejecución, aunque el soporte sea distinto.
Aunque los conceptos se han perfeccionado y el objeto de estudio de cada una
de estas áreas se ha perfilado con bastante más nitidez en la segunda mitad
del siglo XX, se tiende a una concepción globalizadora del estudio de la
escritura que integre los diferentes campos desde los que ésta puede
abordarse, mientras que las definiciones tradicionales apuntaban a la
importancia intrínseca de los materiales y técnicas empleados en el arte de
escribir. Importancia que sigue siendo reconocida, no obstante, de forma
general, a pesar de que pueden haber variado los conceptos de las ciencias que
se ocupan de la escritura.

Básicamente la escritura se fija en el soporte por dos procedimientos:
incisión (inscribir) o trazado (escribir). En el primero, se pueden utilizar
diversos procedimientos: grabados, esculpidos, incisiones, etc., a veces con
marcas tan débiles que son poco más que rasguños, a veces con rebajes
profundos realizados a cincel, dependiendo de la dureza de los materiales. En
el segundo, también hay distintas posibilidades: el dibujo, la pintura, la
caligrafía, la impresión, etc. Dentro de éste, se hace una distinción entre
los manuscritos, modalidad que se realiza con instrumentos tan diversos como
son los pinceles, plumas, cálamos, lápices, rotuladores... y la escritura
realizada con aparatos que, desde su comienzo con la invención de la imprenta,
se ha ido desarrollando a medida que a evolucionado la técnica y, de este
modo, usa linotipias, cajas, teclados, soportes magnéticos y cuantos
procedimientos se han desarrollado desde la aparición de las máquinas de
escribir y los ordenadores. También se diferencia en que la escritura
realizada a mano se hace a punta seca, en contraposición a las máquinas que
utilizan sustancias fijadoras, como la pintura o la tinta.

En muchas ocasiones, hay una estrecha relación entre el soporte material, la
forma de escribirlo o inscribirlo y el contenido de los textos. De este modo,
se aprecia que, para documentos importantes, textos legales y conmemoraciones
de triunfos militares se usaba el mármol o el bronce, en los que se diseñaba
cuidadosamente la letra y se grababa; sobre el costosísimo papiro, se pintaban
documentos religiosos y simbólicos de los faraones egipcios; sobre las paredes
de las casas y los muros de las ciudades se pintaban rápidas consignas
políticas, mensajes curiosos, obscenos, amorosos, humorísticos...; en arcilla
se anotaban registros de cuentas y relaciones económicas en Mesopotamia; en
tablillas de cera escribían los niños romanos sus ejercicios escolares, que
borraban y volvían a utilizar después; sobre pergamino se iluminaban preciosos
manuscritos en la Edad Media con textos literarios, religiosos, científicos;
en los objetos pequeños de oro y metales preciosos o semipreciosos se grababan
los nombres de los propietarios o quién y para quién se habían fabricado. De
todo esto se concluye que existe una gran cantidad de materiales y tipos de
soportes para una inmesa variedad de tipos de escritos. Bien es cierto que,
con la aparición del papel, la escritura conocerá el soporte universal para su
difusión, dando cabida a cualquier tipo de mensaje, especialmente, desde la
aparición de la imprenta. Los otros materiales, así, o bien siguieron
utilizándose con una función específica y bien delimitada, o bien cayeron en
desuso.

-==Los soportes inscritos==-

-=Arcilla, cerámica.=-

En sentido estricto, la escritura más antigua conocida es la cuneiforme
sumeria del 3200 a.C., aproximadamente, conservada en tablillas de arcilla. No
obstante, algunos autores consideran que, aunque la escritura entendida como
"un sistema de comunicación humana por medio de marcas visibles
convencionales" remonta a estas tablillas, no se puede dejar de considerar
precedentes de la misma -en tanto que sistemas "escritos" de comunicación del
hombre-, otro tipo de dibujos, anotaciones o marcas realizadas sobre soportes
diversos. Así, habría que remontarse a los petrogramas (pinturas rupestres),
como las pinturas de la India por ejemplo; los petroglifos (tallas rupestres)
o las diferentes formas de anotar cantidades y cuentas que se dan generalmente
en los inicios de cada civilización, como las marcas realizadas en hueso de
águila de Le Placard (Charente) del período Magdaleniense medio, que muestran
anotaciones de tipo de calendarios del hombre de cromañón europeo.

De cualquier manera, sea como escritura o como proescritura, la arcilla es el
material sobre el que se conserva la escritura más antigua, pues, incluso las
llamadas "cuentas simples" y "cuentas complejas" -fichas que representaban
productos, de la zona de la Media Luna Fértil en el Oriente Medio, y que se
suelen considerar como una protoescritura precedente de la escritura sumeria-
son de arcilla, así como los envases en que se guardaban y las placas sobre
las que se anotaban las cantidades y tipos de productos que esas cuentas
representaban.

La aparición de la alfarería facilitó el uso de la arcilla como soporte
escriturario en el cuarto milenio a.C. Las placas solían ser muy finas,
generalmente de tamaños similares, cuadradas y con las esquinas algo
redondeadas y, cuando aún estaban humédas y blandas, se incidían con una cuña
de metal, marfil o madera. Su forma, generalmente lisa por la parte en que se
escribía y algo convexa por la cara opuesta, facilitaba su almacenaje en
nichos, huecos de la pared, nidales, que constituían así los primeros
archivos. Los cantos de las tablillas llevaban consignados datos indicativos
del contenido que podían leerse estando colocadas; así pues, junto a la
escritura, surgía la primera aparición de formas de clasificación y archivo.
De esta forma, la función de las tablillas, básicamente registros de
contabilidad y actividades burocráticas, administrativas y comerciales de los
palacios sumerios, se ajustaba plenamente a las necesidades para las que
habían sido creadas. Sin embargo, este material era pesado, de difícil
transporte y muy frágil, lo que no facilitaba el desarrollo de la escritura
como instrumento de expresión literaria, ni la aparición de bibliotecas como
fondos de almacén y conservación de "libros". Junto a la arcilla, se utilizaba
también la cerámica, ostraka, terracotas o vidrio, que se grababan antes de su
cocción definitiva. No obstante, la mayoría de estos elementos pueden servir
como soporte de escritura pintada y no incisa.

-=Madera, tablillas de cera, corteza de árboles. Huesos=-

La madera fue otro de los materiales usados con profusión desde tiempos
remotos. Ya utilizada, al parecer, en época sumeria, tuvo un empleo
considerable en Egipto, junto al papiro, pues tenía la ventaja de ser más
abundante, barata y fácil de preparar. Podía usarse para grabar mensajes sin
estar protegida o preparada, como hoy puede hacerse, pero su uso no deja de
ser pasajero en esos casos. Normalmente se trataba recubriéndola de cera o
blanqueándola con barniz; también se les aplicaba en ocasiones una capa de
estuco en lugar de cera. Cortada en formas regulares, constituían tablillas
que podían igualmente almacenarse. Se formaban dípticos con ellas e, incluso,
se les añadía una especie de asas para sujetarlas.

En Grecia y Roma, las tablillas enceradas fueron el principal soporte de
escritura, tanto para uso público como privado. Se conservan algunas que
contienen textos literarios, como los griegos de las fábulas de Babrio y
poemas de Calímaco en Leiden y Viena, o de diverso tipo, como las tablillas
latinas de Pompeya. Son múltiples las referencias que pueden encontrarse,
tanto en autores griegos como latinos, sobre el uso y la difusión de las
tablillas. Denominadas en griego: pinakis, deltion, pyktion o
grammateion y en latín: tabulae, tabellae, pugillares o cerae,
podían contener cualquier tipo de escrito, desde declaraciones de guerra,
poemas, cartas o documentos de negocios privados a ejercicios de escuela.
Algunas tablillas se preparaban especialmente blanqueándolas con barniz o cal,
las llamadas en griego leykoma y en latín tabulae de albatae o album, y
se utilizaban para documentos importantes, leyes, edictos, etc. En las
tablillas de cera se esgrafiaba el texto con facilidad, con un estilo metálico
u otro objeto punzante, y se borraban de manera también sencilla. Normalmente
los estilos tenían en el extremo opuesto a la punta, un acabado romo en forma
de espátula con el que se raspaba la cera, se aplastaba y alisaba,
reutilizándose nuevamente; esto era especialmente cómodo en la escuela. Con
las tablillas, como muestra el mundo romano, se podían formar dípticos,
trípticos y hasta polípticos, denominados caudices, designación que se
usaría posteriormente para nombrar los libros, en el sentido que
universalmente tienen, cuando surgieron en los primeros siglos de la era
cristiana, es decir, los códices. Estos polípticos, provistos de asas, se
colgaban por medio de alambres tensados y se guardaban en los tablinia o
tabularia, esto es, los archivos romanos.

La madera también se usó en China para fabricar sellos, junto con la cerámica
o el bronce, sobre la que se grababan signos. A pesar de que la madera y otros
materiales, como el bambú, las cortezas de árboles, los huesos de tortuga u
otros animales, pueden ser incisos, se suelen usar como material sobre el que
se dibuja o pinta la escritura. La escritura antigua de pueblos germánicos,
las llamadas runas, también aparecen incisas en objetos de madera: varas,
cofres o cajas.

Al igual que la madera, los huesos de ballena, tortuga y otros animales
diversos también aparecen en diferentes civilizaciones como soportes de
escritura. Aunque mayoritariamente se pinta sobre ellos, también los hay
incisos, con muescas y signos en épocas prehistóricas en Europa, en las runas
o en civilizaciones como la maya y la azteca, en América. También entre los
árabes en la Edad Media se usaron los huesos incisos para esgrafiar textos
mágicos e, incluso, versos del Corán.

-=Piedra y metales=-

La piedra es el material más consistente, no necesita preparación y es casi
indestructible, salvo por la acción del propio hombre o de desastres
naturales. Es el soporte por excelencia de la epigrafía griega y,
especialmente, de la romana. En piedra se grababan las inscripciones
triunfales, votivas, sepulcrales, decretos, etc. Dentro de los diferentes
soportes, el más apreciado y noble era el mármol bien pulimentado, que tenía
múltiples variedades locales. En Roma, aunque fue escaso hasta finales de la
época republicana, su uso se incrementó en época imperial. Además del mármol,
se utilizó el granito, el basalto y cualquier tipo de piedra en general.

Entre los metales, el bronce es, sin duda, el más importante. Resultaba muy
costoso y difícil de grabar, pero era muy apreciado para escribir documentos
jurídicos como decretos, leyes, diplomas militares, leyes de de patrocinio y
hospitalidad, etc.; además tenía mayor movilidad que el mármol.

Para grabar una escritura sobre la piedra se realizaban una serie de
actividades bien definidas:

- Primero se cortaba la piedra, se le daba forma y se hacían molduras o
decoraciones, tareas desempeñadas por el lapidarius o el marmorarius.

- A continuación, partiendo de un texto dado, posiblemente anotado en
tablillas de cera, papiro u otro material, se diseñaba el espacio epigráfico
que iba a ocupar en la piedra y se dibujaban las líneas, por donde debían
trazarse las letras, así como las formas de éstas para lo que se utilizaba
yeso, carbón o materia similar, labor llevada a cabo por el ordinator.

-Después se pasaba a esculpir la piedra realizando una profunda incisión de
corte triangular, cuadrada o semicircular, según la sección del cincel. Esta
tarea la realizaba el lapicida o sculptor.

No obstante, no todas las piedras o metales necesitan de estas fases en su
elaboración. Generalmente, esto se daba en inscripciones monumentales públicas
o sepulcrales privadas, realizadas con intención de perdurabilidad y de
exposición pública. Piedras, bronce y metales diversos aparecen en
inscripciones antiguas también en China, como las escrituras del gran sello
del período Zhou occidental (1028-771 a.C.); también hay inscripciones en
láminas de cobre de los primitivos períodos de la India.

Junto a ellas merecen un capítulo aparte las inscripciones de carácter
privado, realizadas sobre plomo generalmente, de ejecución espontánea y
rápida, habitualmente escritas en caracteres minúsculos y cursivos, como las
tablillas imprecatorias o defixorias, tabellae defixionum. Son textos de
maldiciones y conjuros contra personas, donde se invocaban a las divinidades
infernales, se "echaba mal de ojo", o, por el contrario, se pedía protección.
Estos textos se esgrafiaban con un objeto metálico punzante, stilus, u otro
similar; a veces se escribían del revés, boca abajo, de derecha a izquierda y
se solían enterrar para no ser descifrados ni descubiertos. Se dieron a lo
largo de la historia de Roma, en época republicana e imperial, e incluso, más
tardíamente. El plomo, así como otros materiales servían también para otras
anotaciones rápidas o referidas a activididades cotidianas. La forma de
incisión no necesitaba preparación previa del material, ni siquiera era
necesario dar forma al soporte -en todo caso se cortarba para reducir el
tamaño- o diseñar previamente el texto. Se trataba, pues, de un esgrafiado
directo de la escritura sobre la superficie. Cabe señalar, en este sentido, la
pizarra como soporte de escritura de fácil grabado, ya que cualquier punta
metálica, incluso otra pizarra o piedra de mayor dureza, puede esgrafiarla. Se
conocen pizarras escritas de época visigoda, en las zonas de Ávila y Salamanca
fundamentalmente, que contienen textos como documentos de venta, ejercicios
escolares, actividades agrícolas, etc., también contienen números o dibujos.
Igualmente se conservan textos en pizarra de los siglos XIII y XV procedentes
de Irlanda que contienen textos mezclados en latín y antiguo irlandés con
recetas de cocina y textos religiosos, procedentes de un monasterio. Entre los
metales, hay que mencionar además toda la serie de anillos de oro, objetos de
bronce, fíbulas y objetos en general incisos que en epigrafía se conocen bajo
la denominación de instrumenta domestica. Entre ellos, por su especial
técnica de grabado y la dificultad misma que entraña, cabe destacar las
inscripciones, relieves y esculturas en marfil de colmillos de elefante,
práctica usada en la Antigüedad en el Sureste asiático y en la zona central y
este de Egipto.
Un grupo especial de escritura espontánea y directa sobre soportes duros son
los grafitos sobre roca, piedras en genereal, muros, etc., si bien los más
frecuentes son pintados, como los conocidos de Pompeya; también se encuentran
esgrafiados en rocas, cuevas y abrigos naturales, catacumbas, muros o paredes
diversas. Se conocen de todas las épocas y su práctica se ha prolongado hasta
la actualidad, aunque preferentemente como graffiti pintados.
Las diversas durezas de los materiales y la incisión que en ellos podía
producirse en función del objeto utilizado, de la intencionalidad del texto o
de la rapidez o lentitud de ejecucion pudieron influir en la esquematización y
estilización progresiva de formas de la escritura, en los cambios operados en
la cursivización de la forma de las letras o en la tendencia a las
abreviaciones -en este caso también influyó decisivamente la escritura pintada
en papiros y pergaminos, que tenía tendencia al ahorro de espacio, dado lo
costoso de los materiales-.

-==Los soportes escritos==-

La mayoría de los materiales antes mencionados sirven o han servido de soporte
de escritura dibujada o pintada. La técnica para realizarla varía
considerablemente, así como los instrumentos usados. En lugar de cincel y
martillo para esculpir las letras o los instrumentos punzantes (estilos
metálicos y puntas afiladas de piedra o metal), se usan pinceles fabricadas
con pelos de marta o ardilla, plumas de oca u otras aves, tintas diversas,
fijadores de tinta y barnices. Las superficies no se inciden, rebajan o
tallan, sino que se dibujan, pintan o se imprimen. Entre los diversos
materiales que exclusivamente se escriben, tres son los fundamentales y de los
que puede afirmarse que han transformado la historia de la escritura y, con
ella, la historia de la cultura: papiro, pergamino y papel. Los otros
materiales, ya sean de origen orgánico (vegetal o animal), ya sean inorgánicos
(piedras o metales), se han usado también para textos pintados en todas las
épocas y lugares. Así, la arcilla, la cerámica, los ladrillos de barro cocido
y otros objetos aparecen pintados en Egipto, junto a rótulos en tumbas y, por
supuesto, papiro, pero también junto a los textos inscritos en las piedras.
Las sedas y otras telas se usaban en Egipto y en el mundo asiático. La madera
se barnizaba y se podía pintar con tintas, tanto en el mundo occidental como
oriental; de hecho, el bambú, el áloe y otros árboles o sus cortezas se
pintaban en China, India, Egipto y en las civilizaciones de América central.
De la India, por ejemplo, se conservan fragmentos de escritos realizados por
los budistas a comienzos de la era cristiana en folios o láminas de madera,
fundamentalmente de dos variedades de árbol: áloe y abedul. Sobre esas
láminas, cortadas, pulidas y barnizadas, se pintaba la escritura. Dentro del
ámbito romano, un caso muy particular es el conjunto de las Tablillas
Albertini, llamadas así en honor al primer investigador que las estudió. Son
textos escritos en cursiva romana del siglo V d.C., en época vándala,
procedentes de Túnez. Se trata de un conjunto de cuarenta y cinco tablillas de
madera, la mayoría hechas de cedro y algunas de láminas de arce, almendro,
álamo y sauce. Sin embargo, la técnica de escritura no es por incisión, sino
mediante pintura realizada con cálamo y con tinta negra. En las culturas maya
y azteca, era característica la escritura pintada sobre amatle, especie de
láminas largas realizadas con la corteza interior de algunos tipos de higuera.
La superficie se cubría con una capa fina de barniz blanco sobre la que se
pintaba con colores vivos. En China, los primeros testimonios de escritura
conservados son los llamados "huesos oraculares" o "huesos de dragón" -en
realidad caparazones de tortuga, escápulas de buey con signos incisos o
pintados con tinta negra y roja-, que contienen anotaciones adivinatorias y
mágicas de la época de la dinastía Shang (hacia 1766-1122 a.C.). Su antigüedad
compite con la de las placas de bronce grabadas con textos de similar
contenido. La piedra y la roca se pintaban en Grecia y Roma, como los ya
citados graffiti pompeyanos. Se conocen en España, por ejemplo, también
grafitos pintados en la Cueva Negra de Fortuna, en la provincia de Murcia, de
los siglos I-II d.C.

En definitiva, cualquier soporte podía utilizarse para pintar un mensaje, por
medio de los instrumentos más variados y recurriendo a diversas técnicas. De
este modo, en la escritura han sido usados desde los soportes más
insospechados, como la piel humana cuando se anota con un bolígrafo un texto o
se tatúa, hasta los materiales menos inimaginables, como la sangre, -sirva de
ejemplo para ambas la ley de Constantino, por la que se permitía grabar el
testamento con la propia sangre sobre la espada, el escudo o el polvo del
suelo a sus soldados moribundos-.

-=Papiro=-

Uno de los rasgos característicos de la cultura egipcia, junto con la
escritura jeroglífica o el arte monumental de las pirámides, es el uso del
papiro, una planta palustre de la familia de la ciperáceas (cyperus papyrus)
que crecía abundantemente gracias al clima y carácter cenagosos de las
márgenes del rio Nilo en Egipto, así como en Siria, Etiopía y Palestina.
Actualmente crece en pequeñas cantidades en Sicilia, si bien no se sabe con
certeza si es autóctona o fue importada por los árabes en la Edad Media.

El papiro se usaba con múltiples fines en el antiguo Egipto: como alimento
rico en fécula, como materia prima para elaborar distintas manufacturas
(cestas, cuerdas, ropas, velas, calzados, vendajes, ungüentos y fármacos,
incluso pequeñas barcas fluviales), como planta aromática y como soporte de
escritura. Para este uso, la planta se cortaba y se preparaba in situ, aún
fresca. Se aprovechaba la parte central del tallo, de sección triangular, y se
cortaba en láminas (philyrae) que se colocaban superpuestas y entrecruzadas
sobre una tabla humedecida, formando una capa (schedulae) que constituía la
trama característica del papiro. Después se golpeaban (bataneo) un poco para
alisar el tejido, se prensaban y luego secaban al sol. Una vez secas, se
alisaban pulimentándolas con un objeto de marfil o un caparazón de molusco.
Las hojas resultantes (plagulae) se unían entre sí con una pasta de
pegamento formada con agua, harina y vinagre, superponiendo el borde derecho
de cada hoja sobre la siguiente para facilitar así el paso del cálamo a la
hora de escribir. De este modo, se formaban los rollos de papiro, generalmente
compuestos de unas veinte hojas, que se denominaban tomus, volumina o
chartae. Era un material flexible, de tacto sedoso y brillante, con una
tonalidad de blanco hueso. Existía una gran variedad de calidades de papiro
que varían según el grueso de las hojas, la textura o el acabado de cada fase
de preparación. De la época romana, se conocen diferentes tipos pero, al
parecer, los de mejor calidad y más finos eran los más antiguos egipcios,
siendo los fabricados en época de los faraones Ramsés los mejores. Sobre el
papiro se escribía con un cálamo hecho del tallo del junco, cortado a bisel.

El papiro favoreció la proliferación y difusión de la escritura y, con ella,
de la literatura. Se exportó a Grecia y Roma y fue el soporte más preciado de
la escritura. Puede decirse, igualmente, que con él surgió el libro en el
sentido moderno del término por lo que se refiere a la copia y distribución de
ejemplares, pues se sistematizaron los archivos, aparecieron las bibliotecas y
la comercialización de ejemplares. No obstante, era un material raro y
carísimo, cuya producción fue disminuyendo con el tiempo, sobre todo a partir
del s.III d. C. En época romana, era tan cotizado y lujoso que sólo algunas
personas tenían acceso a él. Por otra parte, la conservación del papiro
requería un cuidado especial: los rollos debían guardarse en recipientes de
madera o de arcilla para preservarlos de los insectos e impregnarse de aceite,
con lo que adquirían el tono amarillento característico. Sin embargo, la
humedad y el calor eran sus enemigos fatales, de ahí su escasa conservación.
Otra de las causas de la progresiva desaparición de textos escritos en papiro
fue que, debido al deterioro, e incluso a la evolución de la escritura que
convertía los antiguos textos en poco legibles, éstos se copiaron en pergamino
con lo que fueron desapareciendo los primitivos escritos "originales" en
papiro. Con la aparición del pergamino, más consistente y abundante, aunque de
laboriosa preparación también, el uso del papiro fue disminuyendo,
especialmente a partir de los siglos III y IV d.C. Con todo, se siguió
utilizando durante la Antigüedad Tardía y Alta Edad Media, especialmente para
documentos de cancillería imperial y pontificia en las monarquías longobarda,
carolingia, etc. El documento más antiguo conservado en papiro pertenece a la
Tumba de Hemaka en Sakkara, correspondiente a un alto dignatario de la I
dinastía egipcia, hacia el 3000 a.C. Entre los documentos conservados en
papiro, cabe destacar diversos fragmentos de Fayum y Oxyrhynchus en Egipto y
los papiros de Herculano, Dura Europos y Palestina; los de Rávena, documentos
privados del siglo V al X d.C. y privilegios y documentos de la Cura
Pontificia de diversos períodos, siendo el más antiguo el que contiene una
epístola del Papa Adriano I a Carlomagno del 788 d.C. Existen también algunos
códices medievales en papiro, si bien son muy escasos, como los que contienen
textos de Flavio Josefo o de Hilario de Poitiers.

-=Pergamino=-

Es la piel de un animal, generalmente ternera, cabra, oveja o carnero, tratada
de forma especial para conseguir este soporte de escritura. Alguna vez se usan
otros animales, pero de forma excepcional, como el antílope, con el que se
fabricó el códice bíblico conocido como Codex Sinaiticus. El pergamino se
obtiene a partir de la dermis de la piel del animal. Ésta se dejaba en remojo
en agua durante un prolongado período de tiempo, después se le daba una
lechada de cal para eliminar la epidermis, evitar que se pudriera y facilitar
la eliminación del vello, que se hacía a continuación; finalmente se raspaba
el tejido subcutáneo. Una vez reducida la piel a una capa fina y limpia de la
dermis, se estiraba y tensaba sobre un bastidor, donde se goteaba y raspaba
con cuchillas de acero pasando a continuación un trapo húmedo con agua y polvo
calizo; esta operación se repetía varias veces, de modo que, a base de secar y
mojar la piel tensa, se producia un reordenamiento de las fibras de colágeno
que daban el aspecto característico de la trama del pergamino. Una vez quitada
la piel del bastidor, se apoyaba sobre un caballete y se volvía a rascar,
ahora en seco, con cuchillas de cierta curvatura, para hacerla aún más fina y
flexible, luego se pulía con piedra pómez. Con las virutas que se desprendían
del raspado se fabricaba la cola de pergamino, usada para teñir lana, para
pinturas y para encolar papel.

El nombre le viene de Pérgamo, ciudad de Asia Menor, fundada por Filetero en
el 238 a.C. Según el autor latino Plinio, el rey Atalo I fundó la biblioteca
que alcanzó su apogeo con el rey Eumenes II (197-158 a.C.), llegando a tener
200.000 volúmenes. Esta biblioteca competía con la de Alejandría, por lo que,
según la tradición, el rey egipcio Ptolomeo Filadelfo dejó de suministrar
papiro a la ciudad de Pérgamo, ante lo cual se desarrolló y perfeccionó en
ella la fabricación de este soporte de escritura que terminó por sustituir al
papiro. El primer testimonio de uso de pergamino es, con todo, antiquísimo:
data del 2700-2500 a.C., durante la IV dinastía egipcia. Según Herodoto y
Ctesias, era muy usado entre los persas. El pergamino más antiguo conservado
es, sin embargo, del siglo II a.C., contiene un texto griego y procede de Dura
Europos. Entre los griegos, recibía el nombre de dipthéra y, entre los
latinos, el de membrana, nombre con el que era conocido mayoritariamente
durante toda la Edad Media, así como el de charta membranacea. La
denominación de pergamino arranca de la expresión membrana pergamenea usada
por primera vez en el edicto de Diocleciano del 301 d.C., conocido como
Edictum de pretiis rerum venalium. El término pergamenum fue usado por San
Jerónimo (330-420). El pergamino fue el soporte por excelencia a partir de los
siglos III y IV, hasta la introducción del papel por los árabes en Europa a
finales del siglo VIII. Después de la difusión de éste, siguió siendo el
material preferido para los códices miniados o iluminados durante mucho tiempo.

-=Papel=-

La tradición atribuye el descubrimiento del papel a Tsi Lun, un oficial del
emperador chino de la dinastía Han, en el año 105 d.C. Se conservan unas
cartas del 137 d.C. La invención del papel triunfó definitivamente en China,
desplazando a los habituales soportes como el bambú, la seda, la madera o el
hueso. Este material, convertido en el soporte universal de la escritura,
tardó, sin embargo, bastante tiempo en difundirse en Occidente. Al parecer los
árabes lo copiaron a partir del 751 d.C., al descubrir entre los prisioneros
de guerra, tras una victoria sobre los chinos cerca de Samarkanda, a algunos
artesanos de la fabricación de papel. Pero hasta los siglos X y XI no empieza
realmente a ser usado en Europa y, con todo, tardará en desplazar al
pergamino. Sin embargo, puede decirse que la difusión del papel y su
utilización masiva ha constituido uno de los avances mayores en la historia de
la cultura, comparable al de la imprenta y estrechamente relacionado con ella.

El papel fabricado en China contenía un elemento de origen vegetal: se extraía
a partir de una monocotiledonia (morus papyrifera sativa), pero se dejó de
fabricar con ella a raíz de su difusión por Asia Central, de donde pasó al
Próximo Oriente y, finalmente, a Occidente. Así, los elementos básicos pasarán
a ser los trapos de lino y el cáñamo. Se deshacían en unas pilas y se dejaban
macerar y fermentar en agua para conseguir una pasta muy fina a base de
golpearla con martillos o con piedras de molino. Se formaba así un producto de
fibrillas de celulosa que se depositaba en una cubeta metálica a temperatura
constante, en la que se introducía un tamiz rectangular rodeado por un marco
de madera, llamado forma y constituido por filamentos entrecruzados que
componen una trama. Según la disposición de estos filamentos, así eran las
formas que daban lugar a distintos tipos de hojas, ya que, con este utensilio,
se recogían las materias en suspensión que tenía la pasta de papel y se
formaba una fina película que se extendía sobre un fieltro para que se
secaran. Las hojas resultantes se prensaban para alisarlas y después se
encolaban de una en una. Los árabes perfeccionaron mucho el usos de gomas para
encolar a base de resinas o engrudos de almidón. Las hojas del papel suelen
llevar una marca del fabricante, denominada filigrana, que era de origen
italiano y está documentada a partir de 1280. La fabricación de papel se
propagó rápidamente en los siglos XI y XII en Córdoba, Sevilla, Granada y
Toledo. En Játiva, había una fábrica importante hacia 1150, si no antes, y se
encuentran restos de molinos papeleros en muchas zonas. Su éxito se debió a la
abundancia de esparto, producto característico del primitivo papel español.
Las fábricas italianas proliferaron también a partir del siglo XIII, siendo
especialmente famoso el de la villa de Fabriano o las de Bolonia, Prato,
Toscana y Génova. El uso del papel terminó por imponerse definitivamente en
toda Europa, según se fue abandonando progresivamente el pergamino. La
fabricación del papel artesano culmina en el siglo XVIII con las fábricas de
Cataluña, sin duda entre las principales y de mayor calidad de Europa, antes
de la fabricación del papel industrial en los siglos XIX y XX.

-==Trabajo y utensilios de los copistas ==-

La iconografía existente en los manuscritos iluminados muestra cómo escribián
los copistas los rollos o códices. Gracias a ella se conocen los escriptorios,
las mesas de trabajo, los diversos utensilios para escribir o iluminar e,
incluso, las posturas habituales para trabajar: de pie, sentados, sobre
taburetes o piedras y reclinados sobre el pupitre, mesa o con una tabla
apoyada en las rodillas y fijada a la mesa... hasta sentados en el suelo o
apoyados sobre la rodilla. Según se ha indicado, frente al estilo o el cincel
y demás objetos punzantes para la incisión en la escritura característica de
los soportes denominados tradicionalmente duros, los usados por los copistas
para escribir sobre papiro, pergamino o papel son básicamente el pincel,
tallado a bisel, que exigía grandes dotes caligráficas; el cálamo, tallado
en punta, de manejo más fácil y, especialmente a partir del siglo IV d.C., la
pluma de ave, ganso u oca. Estos útiles se cortaban con un cortaplumas y se
afilaban, especialmente la pluma, con piedra pómez o piedra de afilar. Para
guardarlos se utilizaba un estuche denominado stilarium, graphiarium theca
libraria o calamarium. Fundamentales también, para la preparación del
códice y para la escritura, eran otros instrumentos como: compás, punzón,
regla, lápiz de plomo, raspador y esponja. El códice se componía de una serie
de fascículos, cuya unidad mínima es el bifolio o doble folio y a partir de la
cual puede ir aumentando progresivamente su número. Estos folios se doblan y
pliegan de diferentes modos y con ellos se formaban distintos cuadernillos,
cuyos formatos y tamaños pueden variar. Una vez formado el códice y
constituido el libro, se procedía a preparar las hojas. Primero se perforaban
para marcar unos puntos iniciales y finales, sobre los que se marcarían las
líneas rectrices por donde debía trascurrir la escritura. Para la perforación,
se podían utilizar varios instrumentos: el cortaplumas, el punzón, una pequeña
rueda dentada, un instrumento de base triangular o una especie de peine
metálico. Según fuese el objeto, así dejaba las finas marcas sobre el folio.
Según las épocas, se marcan los puntos en el centro o en los lados; también
dependía de si el texto iba a ir a lo largo de la página o se iba a escribir
encolumnado. La perforación se podía hacer de una vez sólo sobre un bifolio o
sobre varios, lo que también daba lugar a tipologías distintas. Una vez
trazadas las perforaciones, se procedía al pautado o rayado de la página.
Sobre la base de los orificios antes realizados, se trazaban las líneas de
pautado, que también ofrecen gran variedad, dependiendo de zonas y épocas. Las
líneas rectrices son las que se usan para escribir el texto, pero también
había lineas de justificación marginales, horizontales o verticales, que
enmarcaban el texto. Se creaba así una especie de falsilla sobre la que
escribir. Por otra parte, se daban también ciertas marcas, como signaturas y
reclamos, que indicaban el orden de los pliegos: las primeras consistían en
una numeración en un extremo de la página, los segundos en escribir al final
de una página (normalmente en el margen derecho inferior) la primera o
primeras palabras de la siguiente.

Para la escritura, se usaban tintas y tinteros, así como productos de fijación
para las mismas. El uso de las tintas se remonta ya al milenio tercero a.C. Se
usaba el negro de humo mezclado con goma para obtener una pasta que se
solidificaba y que había que diluir para escribir. Había tintas de origen
vegetal, fácilmente borrables con una esponja húmeda, y, en la Edad Media,
comienzan a usarse otras obtenidas de elementos metálicos. Generalmente, se
componía de elementos como vidrio, nuez de agallas, vitriolo, goma, cerveza o
vinagre. Las tintas eran principalmente negras, aunque la civilización
primitiva china las usaba también rojas. De este color se empezaron a usar en
Occidente en la Edad Media. Para obtener estos tonos se recurría a otros
productos, como la púrpura, extraída de las glándulas de moluscos
gasterópodos, el cinabrio, el carmín o las tierras coloreadas, como la
sinopia, además del oro o la plata. Para la escritura, éstas son básicamente
las tintas usadas; sin embargo, un capítulo aparte merecen las tinturas y
colores usados en la iluminación de manuscritos, donde se consiguen una gran
variedad de tonos por diversos procedimientos.

 

ANON

*Ricardo Francisco*
*Ricardo Francisco*

 

 
 
 
Desde Las Escrituras Hebreas

 

Lectores es una gran verdad ver en terreno cómo ciertos grupos religiosos de la falsa cristiandad sembrando confusión obtienen éxito al abrir una gran distancia desde la verdad a la mentira. ¿Cómo? Por medio de sus doctrinas e interpretaciones distorsionadas de las Escrituras Sagradas.

 

Observemos lo que el Mashiaj Yeshua declaró:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti como el único Dios verdadero; y al Mashiaj Yeshua, a quien has enviado,” (Juan 17:3--).

 

 

 

Es evidente entonces que el mismo Jesús, declaro aludiendo a su Padre como “El único Dios verdadero.” (el apóstol Pablo, hace lo mismo en 1ª Cor, 8;4), Sin embargo, uno de los tantos grupos de los que aseguran ser cristianos (EJ: Los UNICITARIOS) dicen que “el Mesías es el único Dios verdadero.” Qué gran contradicción entonces en lo que creen los falsos cristianos a lo que verdaderamente registra la Palabra del Altísimo YHWH.


Lectores una de las maneras en que podemos conocer al Todopoderoso verdadero es mediante el conocimiento de sus títulos y de su nombre, según se revelan en las Escrituras Hebreas. Hay personas, que afirman que el Creador tiene muchos nombres, y claramente confunden el concepto de nombre” con el concepto de “título.” Ejemplo si usted se llama Patricio Medina, usted puede tener muchos títulos: Capitán, padre, maestro, esposo, hijo, profesor, alcalde, etc.., pero ninguno de esos títulos es su nombre, su nombre verdadero y único sigue siendo Patricio. De igual manera, decir que los títulos del Creador son sus nombres es título y de su nombre. A ver analicemos los títulos y el nombre del Creador, de una manera objetiva, sin referencia a los conceptos rebuscados del cristianismo ni del judaísmo moderno, sino más bien con referencia al judaísmo antiguo según lo, que se sostenía en el antiguo pueblo hebreo.

Siendo que la revelación del Creador se le dio al pueblo hebreo, en el idioma hebreo, los títulos y el nombre del Creador tienen que estar, obviamente, en hebreo. Las traducciones que se han hecho de esos títulos han sido adecuadas en algunos casos y muy inadecuadas en otros. Veámoslos uno a uno a continuación.

 

ELOHIM

Elohim es la tercera palabra de las Escrituras Hebreas: “Bereshít bará Elohim...” (Génesis 1:1), y el primer título revelado del Creador. La palabra Elohim aparece más de 2300 veces en las Escrituras Hebreas aplicada al Creador del universo. Aunque esta forma de la palabra es plural, los gramáticos del hebreo, así como los doctos del judaísmo reconocen que se trata de un plural “mayestático,” o de excelencia.” Es un modo intensivo del singular “elóah,” que significa “poderoso.”

Debiéramos ser honestos y reconocer, que es una desgracia que la palabra Elohim se haya traducido al español como “Dios.” En el español antiguo, en lugar de usar esta palabra como si fuera un nombre, se ponía el artículo definido y se refería al Creador como “el Dios.” Los judíos españoles de aquellos tiempos, en protesta a ese uso del título le eliminaron la “s” y llamaban al Creador “el Dio.” Esto se ha preservado hasta hoy en el Ladino, idioma de los Sefarditas. Ellos dirían, que “en el principio creó el Dio los cielos y la tierra.”

Cuando se toma en cuenta el significado básico del título Elohim como “el Poderoso,” entonces lo más apropiado es traducirlo con su significado básico. De Génesis 1:1 diría: “En el principio creó el Poderoso los cielos y la tierra.” (Así aparece en la inédita Versión Israelita dela Biblia completa.).

 

En las Escrituras Hebreas el título Elohim se combina con otras palabras para formar títulos compuestos como los de a continuación:

Elohé Kédem –> el Poderoso del principio: (Deuteronomio 33:27). La palabra “elohé” es la forma “constructa” de la palabra Elohim, que indica posesión.

Elohé Tsevaót –> el Poderoso de las huestes: o de los ejércitos, (2ª Samuel 5:10). Puede tener referencia a los ejércitos del cielo o a las huestes de su pueblo Israel.

Elohé Mishpát –> el Poderoso de Justicia: (Isaías 30:18).

Elohé Selijót –> el Poderoso del perdón: (Nehemíah 9:17).

Elohé Maróm –> el Poderoso de las Alturas: (Miqueas 6:6).

Elohé Mikaróv –> el Poderoso que está cerca: (Jeremías 23:23).

Elohé Jhasdí –> el Poderoso de mi amor, o de mi bondad: (Salmo 59:11, 18).

Elohé Mauzí – el Poderoso de mi fortaleza: (Salmo 43:2).

Elohé Tehilatí – el Poderoso de mi alabanza: (Salmo 109:1).

Elohé Yishí –> el Poderoso de mi salvación: (Salmo 18:47, 25:5).

Elohé Elohim –> el Poderoso de poderosos: (Deuteronomio 10:17). Esta es una combinación con carácter intensivo. Significa “el Poderosísimo.”

Elohé Tsur –> el Poderoso de roca, o de defensa: (2ª Samuel 22:47).

Elohé Kol Basar –> el Poderoso de toda carne: (Jeremías 32:27).

Elohé HaRujót LeKol Basar – el Poderoso de los espíritus de toda carne: (Números 16:22).

Elohim Kedoshim –> el Poderoso Santo: (Levítico 19:2, Josué 24:19). En este caso ambos componentes del título están en plural; otro ejemplo del plural de excelencia o énfasis.

Elohim Jaiyím –> el Poderoso viviente: (Jeremías 10:10).

 

 

Ahora viendo el à “EL”

La palabra “El”, que no debe confundirse con el artículo definido español, es la raíz de la palabra “Elohim,” y también significa “el Poderoso.” En las versiones tradicionales se ha traducido también como “Dios.” Ello es muy desafortunado porque el significado inherente de esta palabra es “El Poderoso,” o “el Gran Poder.” También se usa en combinación con otras palabras para formar títulos del Creador:

El HaNe'emán –> el Poderoso fiel: (Deuteronomio 7:9).

El HaGadól – > el Poderoso Grande: (Deuteronomio 10:17).

El HaKadósh –> el Poderoso Santo: (Isaías 5:16).

El Yisraél –> el Poderoso de Israel.: (Salmo 68:36).

El HaShamáyim –> el Poderoso de los cielos: (Salmo 136:26).

El Salí – el Poderoso de Mi Roca, o refugio: (Salmo 42:10).

El Simját Guilí –> el Poderoso la alegría de mi exaltación: (Salmo 43:4).

El Rae’e – > el Poderoso que ve: (Génesis 16:13).

El HaKavód –> el Poderoso de Gloria: (Salmo 29:3).

El De'ót –> el Poderoso del Conocimiento: (1ª Samuel 2:3).

El Olám –> el Poderoso dela Eternidad, o el Poderoso del Universo: (Génesis 21:33).

El Emét –> el Poderoso dela Verdad: (Salmo 31:6).

El Emunáh –> el Poderoso Fiel: (Deuteronomio 32:4).

El Yeshuatí – el Poderoso de mi salvación: (Isaías 12:2).

El Jaiyái –> el Poderoso de mi vida: (Salmo 42:9).

El Echád –> el Poderoso Único: (Malaquías 2:10).

El Rajúm –> el Poderoso de Compasión: (Deuteronomio 4:31).

El Janún –> el Poderoso lleno de Gracia: (Jonás 4:2).

El Kaná – el Poderoso celoso: (Deuteronomio 4:24).

El Tzadík – > el Poderoso justo: (Isaías 45:21).

 

El Shaddái –> el Poderoso Todo suficiente: (Génesis 17:1). "Shad" significa "pecho" en hebreo y “dai” significa “basta.” A menudos se traduce apropiadamente cómo el Omnipotente.

El Elyón –> el Poderoso Altísimo: (Génesis 14:18).

El Yeshurún –> el Poderoso de Yeshurún: (Deuteronomio 33:26). Yeshurun significa "recto", y es un nombre de cariño que se le aplica a Israel.

El Guibór –> el Poderoso Fuerte: (Isaias 9:6).

Immanuél –> el Poderoso está con nosotros: (Isaias 7:14).

 

ELAH

Eláh -> es la forma aramea del hebreo “elóah.” Es otra palabra que se ha traducido como “Dios.” Se usa 70 veces en las Escrituras Hebreas. También se combina con otras palabras para formar títulos compuestos.

Eláh Yerushalém –> el Poderoso de Jerusalén: (Esdras 7:19).

Eláh Yisraél –> el Poderoso de Israel: (Esdras 5:1).

Eláh Shemayá –> el Poderoso del Cielo: (Esdras 7:23).

Eláh Shemayá Vearáh – > el Poderoso del cielo y la tierra: (Esdras 5:11).

 

ELOAH

Eloah, es el singular de Elohim. Se usa 50 veces en las Escrituras Hebreas. También se ha traducido como “Dios,” pero significa igualmente “el Poderoso.”

 

YHVH

YHWH, es el nombre personal y único del Creador en las Escrituras Hebreas. Lamentablemente en varias versiones tradicionales se ha sustituido por la palabra “Señor,” cuyo significado no tiene nada que ver con el nombre YHWH.

Se usa casi 7000 veces en las Escrituras Hebreas y es el nombre personal y distintivo del Creador. Los eruditos lo han llamado “Tetragrámaton,” o “Tetragrama,” palabra griega que significa “de cuatro letras.” Se refiere a las cuatro letras hebreas del texto consonántico: Yod, He, Waw, He.

YHWH, es el nombre memorial que el Creador le reveló a Moisés en la zarza ardiente. Citamos de la versión original de Casiodoro de Reyna, actualizando un poco la grafía para que se entienda, en insertando el nombre Iahuéh donde Reyna puso erróneamente Iehoua.

 

 

Éxodo 3:14-15:

14.- “Y respondió Dios a Moisés: Seré El que seré. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Seré me ha enviado a vosotros.

15.- Y dijo mas Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Iahuéh el Dios de vuestros padres ... me ha enviado a vosotros. Este es mi Nombre para siempre, y éste es mi memorial por todos los siglos.”

 

Contrario al concepto erróneo de muchos, el Nombre que él dice que será su Memorial para siempre no es el título “Seré” (o Yo Soy) sino “Iahuéh o YHVH, el Poderoso de vuestros Padres.”

Este nombre es una forma verbal hebrea que significa “Ser”. YHVH expresa la naturaleza absolutamente permanente del Creador. En el judaísmo se considera que es el nombre que expresa Su misericordia, mientras que Elohim es el título, que expresa su justicia. Nadie le puso ese nombre sino, que Él, mismo los eligió para Sí.

 

Hoy desde bastante tiempo, son muchos, que han conocido este nombre sagrado como “Jehová,” lo cual es una corrupción del nombre original. Cualquier Diccionario Bíblico cristiano o judío le informará cómo ello se produjo en la edad media, que apareció la palabra “Jehová,” y se popularizó gracias u un monje católico llamado Petrus Galatinus.

 

 

 

Es muy falso que la pronunciación original del Tetragrama se haya perdido.La Enciclopedia Judaica nos dice que “nunca se perdió.” Toda la evidencia descubierta hasta hoy señala que antiguamente se pronunciaba “YHVH” como lo pronuncian hasta el día de hoy los Samaritanos, que nunca se han atenido a las prohibiciones rabínicas sobre su pronunciación. También se combina con otras palabras en las Escrituras Hebreas para formar títulos compuestos:

YHVH Elohím ==> YHVH Poderoso: (Génesis 2:4).

YHVH Mekadésh ==> YHVH que santifica: (Ezequiel 37:28).

YHVH Yiréh ==> YHVH que ve, o provee: (Génesis 22:14).

YHVH Nisí = => YHVH es mi bandera, o mi señal de poder: (Éxodo 17:15).

YHVH Shalóm ==> A YHVH, es paz: (Jueces 6:24). "Shalom" significa bienestar, salud, paz.

YHVH Tzidkénu ==> YHVH, es nuestra justicia: (Jeremías 33:16).

YHVH Rofékha ==> YHVH, es sanador: (Éxodo 15:26).

YHVH Tsevaót ==> YHVH, de los ejércitos: (1ª Samuel 1:11).

YHVH Osénu ==> YHVH nuestro hacedor: (Salmo 95:6).

 

EL MASHIAJ YESHUA NO ES EL YHVH ALTÍSIMO

El Poderoso (o “Dios”) de Israel es YHVH Altísimo, y el Mashiaj dijo que ese Poderoso es su Padre. (Juan .......). Esteban dijo que “el Poderoso de sus padres (YHVH) ... levantó al Mashiaj Yeshua” ( ... ) Así que Esteban sabía que YHVH es el padre del Mashiaj Yeshua, y no que se trate de la misma persona, cómo insisten en hacer creer los “distorsionadores” de la santa Palabra de YHVH

El mismo Mashiaj Yeshua indicó que el poder que él tiene se lo dio el Padre: "Porque así como el Padre tiene vida en Sí mismo, así le ha dado al Hijo el tener vida en Sí mismo " (Juan 5:26). En consecuencia el Dador siempre es mayor que el receptor.

En Juan 8:56-59 el Mashiaj Yeshua, NO afirmó nunca ser YHVH. La frase que se traduce ahí como “Yo soy” es en griego “egó eimí.” Pablo usó esa misma frase cuando dijo “Por la gracia de YHVH, soy lo que soy, ( .... ) ¡Y nadie diría que Pablo es YHVH porque usó esa frase! Simplemente, lo que estaba diciendo, es que él existía antes que Abraham.

Observen la declaración de 1ª Cor. 8: 5 y 6 ..... Pablo declaró cuál era “el credo” de la congregación primitiva, 5.- “Aunque hay muchos que se llaman dioses……..y señores, 6.- para nosotros no hay más que un Dios, el Padre. ……….Y un solo Señor, Jesús el Mesías.”………. ¿Más claro, donde?

 

YAH

YAH, es la forma corta de YHVH. Significa lo mismo que YHVH, y se usa aproximadamente 40 veces en las Escrituras Hebreas. El Salmo 122:3-4 dice que “Jerusalén se ha construido como una ciudad que es compacta, a la cual suben las tribus de Yah” También se encuentra en la palabra compuesta “hallelu-Yah”, que significa “alaben a Yah.” Aunque los judíos modernos se abstienen de pronunciar el nombre YHWH, pueden pronunciar libremente el nombre “Yah”, y de hecho este nombre aparece en himnos judíos tradicionales, como el cántico “Yah Ribón.”

 

ADONAI

Adonai, es el sustituto rabínico para el Tetragrama. Es una forma enfática de la palabra “Adón”, que significa “amo” o “señor”. Adonai se traduce usualmente como “Señor” pero un significado más correcto sería “el Soberano” como se usa en la Versión Israelita y otras. Se usa aproximadamente 450 veces en las Escrituras Hebreas.

Adonáy Ha Adoním ==> Señor de señores, o Soberano de soberanos: (Deuteronomio 10:17). Es un superlativo que se puede traducir “el Soberanísimo.”

 

ADON

  

ADON, significa "señor" o “amo”: (Isaías 10:33). Se aplica en las Escrituras Hebreas lo mismo al Creador que a hombres y a ángeles.

 

VEAMOS VARIOS OTROS TITULOS DE DIOS PADRE

El Nombre: [HaShem] (Levítico 24:16). Poderoso de Abraham, de Isaac y de Jacob: (Éxodo 3:15). El Gran Todopoderoso Asombroso Elohim: (Deuteronomio 10:17). Consejero Maravilloso, Héroe Poderoso, Padre Eterno: (Isaías 9:6). Padre: (Isaías 64:8). Santo: (Habacuc 1:12). El Santo de Israel (Salmo 78:41). Justo: (Isaías 26:7). Luz: (Salmo 27:1). Luz de Israel: (Isaías 10:17). Luz de las naciones: (Isaías 42:6). Nuestra habitación: (Salmo 90:1). Fortaleza: (Salmo 91:2). Refugio: (Salmo 18:2). Torre de refugio: (Salmo 61:3). Refugio: (Salmo 46:1). Escondite: (Salmo 32:7). Fortaleza: (Salmo 46:1). Escudo: (Salmo 18:30). Roca: (Habacuc 1:12). Roca de mi fortaleza: (Salmo 62:7). Roca de Israel: (2 Samuel 23:3). Piedra: (Salmo 118:22). Piedra de Israel: (Génesis 49:24). Piedra angular: (Salmo 118:22). Mi parte en la tierra de los vivientes: (Salmo 142:5). Mi parte de la herencia: (Salmo 16:5). Mi copa: (Salmo 16:5). Estrella: (Números 24:17). Corona y Diadema: (Isaías 28:5). Alfarero: (Isaías 64:8). Clavija, Arco de Guerra: (Zacarías 10:4). Esposo: (Isaías 54:5). Hacedor: (Salmo 49:2). Creador: (Eclesiastés 12:1). Creador de Israel: (Isaías 43:15). Pastor: (Génesis 49:24). Pastor de Israel: (Salmo 80:1). Redentor: (Salmo 19:14). Redentor de Israel: (Isaías 49:7). Liberador: (Salmo 144:2). Mi Misericordia: (Salmo 144:2). Salvador: (Isaías 45:15). El Rey: (Isaías 6:5). Rey de Israel: (Sofonías 3:15). Rey de Gloria: (Salmo 24:7). Soberano de toda la tierra: (Miqueas 4:13). Anciano de Días: (Daniel 7:9). El Altísimo: (Deuteronomio 32:8). Pacto del pueblo: (Isaías 42:6).

 

NOMBRES Y TÍTULOS DEL MASHIAJ EN EL [LLAMADO NUEVO PACTO]

Yeshua de Nazaret: (Mateo 26:71). Mesías: (Juan 1:41). El Hijo: (Juan 8:36). El Hijo Unigénito: (1ª Juan 4:9). Hijo Amado: (Mateo 3:17). Hijo de David: (Mateo 1:1).La Raízy el Hijo de David: (Apocalipsis 22:16). Hijo de Abraham: (Mateo 1:1). Simiente de Abraham: (Gálatas 3:16). Hijo de José: (Juan 1:45). Hijo del Hombre: (Mateo 26:64, ver Daniel 7:13). Hijo de Elohim: (Mateo 26:63). Hijo del Padre: (2 Juan 1:3). Hijo del Altísimo: (Lucas 1:32). Hijo Unigénito de Elohim: (Juan 1:18). Primogénito: (Hebreos 1:6). Primogénito de toda creación: (Colosenses 1:15). Principio de la creación de Elohim: (Apocalipsis 3:14). Primogénito de entre los muertos: (Apocalipsis 1:5). El ultimo Adán: (1ª Corintios 15:45). Rabino: [Maestro, literalmente “mi mayor” (Mateo 23:8). Rey de Israel: (Marcos 15:32). Rey de los judíos: (Mateo 27:37).La Palabra: (Juan 1:1).La Palabrade elohim: (Apocalipsis 19:13).La Palabrade Vida: (1ª Juan 1:1).La Vida: (Juan 11:25). Señor (Amo, Maestro): (Romanos 10:9-13). Poderoso: (Juan 1:1). El Hombre: (Juan 19:5). Emmanuel: [Elohim está con nosotros] (Mateo 1:23, ver Isaías 7:14). Maestro: [Jefe, Comandante] (Lucas 8:24). El Esperado: (Lucas 7:19). Salvador del mundo: (Juan 4:42). Salvador de todos los hombres: (1ª Timoteo 4:10). El Libertador: (Romanos 11:26). El Profeta: (Juan 1:25, ver Deuteronomio 18:15). Santo: (Hechos 3:14). Justo: (Hechos 3:14). Príncipe: (Hechos 5:31). Príncipe de Vida: (Hechos 3:15). Viviente: (Lucas 24:5). Juez de los vivos y de los muertos: (Hechos 10:42). Piedra: (Marcos 12:10). Piedra principal: (Marcos 12:10). Pastor principal: (1 Pedro 5:4). Buen Pastor: (Juan 10:11). Pastor y Guardián de nuestras almas: (1ª Pedro 2:25). El Cordero: (Apocalipsis 5:12). Cordero de Pascua: (1 Corintios 5:7). Cordero de elohim: (Juan 1:36). León de Judá: (Apocalipsis 5:5). Abogado, Consejo para la defensa: (1ª Juan 2:1). Luz del mundo: (Juan 8:12). Rey de Reyes y Señor de Señores: (Apocalipsis 19:16). El testigo fiel: (Apocalipsis 1:5). El Fiel y Verdadero: (Apocalipsis 19:11). El Amén: (Apocalipsis 3:14). Siervo: (Hechos 4:27). Lucero de la mañana: (Apocalipsis 22:16). Aurora de lo alto: (Lucas 1:78). El Apóstol: (Hebreos 3:1). El Gran Sumo Sacerdote: (Hebreos 4:14). El Autor y Perfeccionador de la fe: (Hebreos 12:2). El Escogido: (Lucas 9:35). El Mediador: (1ª Timoteo 2:5). El Camino,La VerdadyLa Vida: (Juan 14:6).La Puerta: (Juan 10:7). El Alfa yla Omega: (Apocalipsis 22:13). El Primero y el Ultimo: (Apocalipsis 22:13). El Principio y el Fin: (Apocalipsis 22:13).La Cabezadel cuerpo, la congregación: (Colosenses 1:18). Cabeza de todas las cosas: (Efesios 1:22). Heredero de todas las cosas: (Hebreos 1:2).La Imagendel Elohim (Dios) Invisible: (Colosenses 1:15). Misterio de Elohim Dios: (Colosenses 2:2). Cuerno de Salvación: (Lucas 1:69). El Poder de Dios (elohim): (1ª Corintios 1:24).La Sabiduríade Dios (elohim): (1ª Corintios 1:24). El Amado: (Mateo 12:18). El Novio: (Juan 3:29). El Pan de Dios (Elohim) (Juan 6:33). El Pan del Cielo: (Juan 6:32). El Pan de Vida: (Juan 6:35).La Viña Verdadera: (Juan 15:1). El labrador: (Juan 15:1).La Resurrección(Juan 11:25).

 

VEAMOS SÓLO ALGUNOS DE LOS TANTOS NOMBRES DEL DIOS PADRE EN EL NUEVO TESTAMENTO

Padre: (Mateo 6:9). El único Dios verdadero: (Juan 17:3). Abba: [Papá] (Romanos 8:15). Dios el Padre: (2ª Timoteo 1:2). Padre de nuestro Maestro Jesús el Mesías: (Colosenses 1:3). El Padre de las luces: (Santiago 1:17). El Padre de Gloria: (Efesios 1:17).

 

 

Investigativa obtenida desde Las Escrituras Hebreas, proporcionada por un amigo seguidor del Mashiaj Yeshúa.

 

 

 

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